Este dato refleja hasta qué punto la confianza digital empieza, literalmente, en el inicio de sesión. Lentitud, interrupciones o procesos de registro complejos no solo afectan a la percepción del servicio, sino que impactan en los ingresos de las empresas. En este sentido, Eutimio Fernández, Regional Sales Manager para Iberia en Thales Cybersecurity Products, ha explicado que “los primeros pasos en la experiencia digital son decisivos para que el usuario perciba una organización como segura y fiable”.
Ahora bien, los usuarios no buscan rapidez a cualquier precio. De hecho, el 45% prefiere procesos de acceso más seguros aunque sean más lentos, frente a un 22% que prioriza la velocidad. En esta línea, los mecanismos de seguridad más conocidos siguen generando confianza: el 69% valora positivamente la autenticación multifactor (MFA) y el 68% las claves de acceso o passkeys.
Por otro lado, el informe también pone el foco en las fricciones internas que afectan a empresas y partners. Solo el 22% de los colaboradores recibe credenciales de inmediato, mientras que apenas el 30% obtiene todos los permisos en su primer acceso, lo que genera retrasos en proyectos. Como consecuencia, el 66% admite compartir credenciales, una práctica que incrementa significativamente el riesgo de brechas de seguridad.
Además, existe una clara desconexión entre lo que consideran prioritario los equipos tecnológicos y lo que realmente implementan. Aunque el 87% de los responsables de TI reconoce la importancia de las passkeys, solo el 49% las ha desplegado, lo que evidencia una brecha entre intención y ejecución.
En paralelo, la confianza digital también varía según el sector. La banca lidera con un 57% de confianza, seguida de los servicios gubernamentales (40%) y el ámbito sanitario (35%). En cambio, sectores más orientados al consumidor, como el retail (10%), las redes sociales (9%) o el entretenimiento (7%), se sitúan en los niveles más bajos.
Todo esto ocurre en un contexto marcado por el auge de la inteligencia artificial. Aunque el 93% de los líderes de TI ya trabaja con IA, la percepción de los usuarios sigue siendo mucho más prudente: solo el 23% confía en el uso responsable de esta tecnología, mientras que el 77% muestra preocupación por cómo las empresas gestionan sus datos a través de sistemas automatizados.
En conjunto, el estudio deja claro que la experiencia de acceso se ha convertido en un punto de fricción clave en la economía digital. Mejorarla no solo implica optimizar procesos técnicos, sino también reforzar la confianza de unos usuarios que cada vez exigen más seguridad, transparencia y control sobre su identidad digital.