El incidente fue identificado el pasado 15 de abril en la plataforma oficial ants.gouv.fr, utilizada para la gestión de trámites vinculados a documentos como el DNI o el pasaporte. Desde entonces, la agencia, dependiente del Ministerio del Interior francés, ha abierto una investigación para determinar el origen del ataque y evaluar su alcance real.
Aunque el análisis sigue en curso, las primeras estimaciones apuntan a una posible filtración de información asociada a cuentas de usuario. Entre los datos comprometidos podrían figurar el nombre, apellidos, correo electrónico, fecha de nacimiento y el identificador de cuenta, así como, en algunos casos, la dirección postal, el lugar de nacimiento o el número de teléfono.
Por su parte, la ANTS ha subrayado que la brecha no afecta ni a los documentos enviados durante los procesos administrativos ni a las credenciales necesarias para acceder al portal, lo que limita parcialmente el impacto del incidente. Además, ha asegurado que informará de forma individual a los usuarios potencialmente afectados.
La alerta se produce después de que, el 16 de abril, un ciberdelincuente afirmara en foros especializados haber accedido a la infraestructura del portal y disponer de una base de datos con 18 millones de registros. En su publicación, el atacante llegó a calificar los sistemas de seguridad de la agencia como “insuficientes” y ofreció los datos para su venta, asegurando que no proceden de filtraciones previas ni han sido manipulados.
Ante este escenario, la ANTS ha recomendado a los ciudadanos extremar la precaución frente a posibles intentos de fraude. En concreto, ha pedido prestar atención a mensajes sospechosos, ya sean correos electrónicos, llamadas o SMS que aparenten proceder de la propia agencia, una práctica habitual tras este tipo de incidentes.
El caso vuelve a poner sobre la mesa la creciente presión que sufren las infraestructuras públicas frente a los ciberataques, especialmente aquellas que gestionan información sensible. Mientras continúa la investigación, las autoridades francesas tratan de esclarecer si se trata de una filtración masiva o de un intento de fraude sin acceso real a los sistemas.