Mientras que esta tecnología ya alcanza al 80% de la población en China y cerca del 50% en India, en Europa apenas llegaal 2% de los ciudadanos, una diferencia que, según GSMA, refleja las dificultades del continente para mantener el ritmo frente a otros mercados.
Uno de los principales problemas está relacionado con la capacidad de inversión. El informe señala que el gasto de capital por conexión en Europa se sitúa en torno a los 35 euros, muy lejos de los 70 euros que destinan los líderes globales en conectividad. Además, aunque el uso de internet móvil ha crecido una media del 27% anual desde 2018, los ingresos de los operadores han caído alrededor de un 3% cada año en ese mismo periodo.
A ello se suma que el peso financiero sigue recayendo principalmente sobre las propias telecos, que actualmente asumen cerca del 85% de la inversión en infraestructuras móviles.
La GSMA detalla que gran parte de los fondos pendientes serán necesarios para ampliar la cobertura 5G en rutas de transporte estratégicas, incluyendo carreteras, líneas ferroviarias y vías fluviales. También se requerirán inversiones adicionales para extender el acceso 5G a toda la población europea, reforzar la resiliencia de las redes y preparar las infraestructuras para futuros servicios basados en inteligencia artificial.
En concreto, el informe calcula que alrededor de 35.000 millones de euros serán necesarios para completar la cobertura total de 5G en Europa, mientras que otros 38.000 millones se destinarán a mejorar la resistencia de las redes y 28.000 millones servirán para impulsar servicios y desarrollos apoyados en IA.
Ante esta situación, la GSMA considera imprescindible revisar el marco regulatorio europeo para facilitar nuevas inversiones. Entre las medidas planteadas figura una mayor consolidación del mercado, una gestión más eficiente del espectro y una revisión de normativas que, según el sector, limitan la capacidad de crecimiento de los operadores.
El director general de la GSMA, Vivek Badrinath, ha advertido de que Europa necesita un entorno “mucho más favorable a la inversión” si quiere garantizar su futuro digital y recuperar competitividad frente a otras regiones.
Por su parte, el informe también apunta que, si se aplican reformas regulatorias, Europa podría duplicar su inversión por conexión durante los próximos años y acercarse a niveles similares a los de Norteamérica o Asia Oriental. Según la organización, esto no solo aceleraría el despliegue del 5G avanzado y futuras redes 6G, sino que también reforzaría la innovación, la resiliencia tecnológica y el crecimiento económico del continente.