El internet satelital deja de ser una solución “de emergencia”
Durante años, las conexiones satelitales estuvieron asociadas a velocidades bajas, alta latencia y uso muy puntual, todo ello antes del despliegue masivo de satélites de órbita baja (LEO) está cambiando completamente ese escenario. A finales de 2025, SpaceX ya operaba más de 9.000 satélites activos y había conectado a más de 4,6 millones de clientes en todo el mundo, gracias a lo que países como Letonia alcanzaron velocidades medias de 232 Mbps, mientras que Grecia rozó los 196 Mbps y Croacia superó los 188 Mbps, una velocidad media mayor que supera a las redes fijas tradicionales de numerosos países europeos, especialmente en regiones donde la infraestructura terrestre todavía presenta carencias importantes.

Los datos dejan ver un patrón muy concreto dónde Starlink está creciendo sobre todo en zonas donde desplegar fibra sigue siendo complejo o poco rentable, de hecho, Grecia es uno de los ejemplos más claros, la geografía del país, marcada por islas, zonas montañosas y poblaciones dispersas, dificulta enormemente la expansión uniforme de redes terrestres, y es justamente allí dónde Starlink ya ofrece velocidades medias muy superiores a la media nacional de banda ancha fija.
También destacan Irlanda o Reino Unido, donde el internet satelital no solo se utiliza en áreas todavía pendientes de despliegues de fibra, sino también como sistema de respaldo ante fallos recurrentes de infraestructura causados por tormentas o incidencias climáticas.
En Bulgaria, por ejemplo, Starlink representa ya el 8% de las pruebas registradas en Speedtest dentro del mercado fijo, la mayor cuota de toda Europa, aunque también fue el único país donde la velocidad cayó respecto al año anterior, evidenciando que una alta concentración de usuarios todavía puede saturar parte de la capacidad satelital disponible.
La fibra sigue siendo superior en la mayoría de mercados
Pese a la mejora del internet satelital, las redes terrestres continúan dominando claramente en los países con infraestructuras maduras en mercados como España, Países Bajos, Dinamarca o Rumanía mantienen velocidades de fibra significativamente superiores y menor latencia, siendo España uno de los mejores ejemplos de ello debido a que la velocidad media de las redes fijas españolas alcanza casi 278 Mbps, superando ampliamente a Starlink. Además, programas públicos como Conectate35 han convertido el satélite en una herramienta mucho más enfocada a cobertura rural específica que a un sustituto masivo de la fibra. Rumanía también destaca por un modelo muy agresivo de despliegue de fibra liderado por operadores como DIGI, ofreciendo conexiones gigabit a precios muy bajos incluso en amplias zonas rurales.

Aunque Starlink sigue siendo el actor más visible, el mercado europeo de conectividad LEO empieza a diversificarse rápidamente, Eutelsat OneWeb, ya opera una red de más de 600 satélites enfocada principalmente a gobiernos y empresas, mientras que Amazon continúa desplegando su constelación Project Kuiper, todo esto sumado IRIS², el gran proyecto satelital soberano impulsado por la Unión Europea, diseñado para crear una infraestructura segura de conectividad estratégica controlada desde Europa.