El informe apunta a que la mayor parte del mercado seguirá concentrada en la infraestructura necesaria para sostener el avance de la IA. En concreto, áreas como los servicios IaaS optimizados para IA, los servidores especializados, las redes de alto rendimiento, los semiconductores de procesamiento y los dispositivos preparados para estas cargas representarán más del 45% del gasto total.
En palabras de John-David Lovelock, Distinguished VP Analyst de Gartner, la necesidad de capacidad marcará el crecimiento del mercado durante los próximos años. Además, ha explicado que el gasto en servidores optimizados para IA se triplicará en los próximos cinco años, impulsado por los proveedores cloud, que están ampliando su infraestructura ante el aumento de cargas de trabajo generadas por modelos de IA generativa y flujos agénticos.
Aunque la inversión está creciendo con fuerza, Gartner señala que el gasto todavía está dominado por tecnológicas, proveedores y grandes hyperscalers. Las empresas, por su parte, aún no han desplegado todo su potencial inversor. Según Lovelock, 2026 será el año de inflexión, cuando las organizaciones empiecen a ampliar de forma más clara el uso de modelos de IA generativa integrados en aplicaciones existentes y nuevos agentes dentro de distintos procesos de trabajo.
Este crecimiento también se notará en el consumo de modelos. Gartner ha elevado sus previsiones a corto plazo y estima que el gasto en modelos de IA crecerá un 110% en 2026, lo que añadirá 6.000 millones de dólares adicionales al mercado durante el año. La razón está en que las empresas empiezan a ver valor en procesos de varios pasos, automatización agéntica e integración de la IA en suites completas de herramientas.
Sin embargo, la consultora también advierte de que la adopción empresarial sigue siendo prudente. Muchas organizaciones no están utilizando todavía la IA para transformar de forma disruptiva su negocio, sino para impulsar iniciativas más tácticas, centradas en mejorar eficiencia y productividad de manera incremental.
En este contexto, los CIOs se enfrentan a un reto cada vez más claro: demostrar el valor real de las inversiones en IA. Lovelock ha señalado que alinear estas iniciativas con objetivos estratégicos de negocio será clave para obtener resultados tangibles, especialmente en un mercado donde las expectativas y las valoraciones siguen apuntando a una transformación mucho mayor de la economía.
Con estas previsiones, Gartner dibuja un mercado en plena expansión, pero todavía desequilibrado. La infraestructura avanza rápido, los proveedores están invirtiendo a gran escala y las empresas empiezan a moverse, aunque con pasos medidos. La gran pregunta para 2026 no será solo cuánto se gasta en IA, sino qué parte de esa inversión consigue traducirse en impacto real para el negocio.