Bruselas responsabiliza directamente al servicio secreto ruso de campañas de ciberespionaje y sabotaje contra infraestructuras críticas europeas y amplía las sanciones.
Un tribunal de Moscú ha ordenado a las compañías de telecomunicaciones bloquear la aplicación de mensajería Telegram después de que esta negara acceso a las autoridades de inteligencia a los mensajes encriptados de sus usuarios.