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Febrero 2013    18 de enero de 2026

Navidad

Los regalos digitales consolidan su presencia en la campaña navideña y de Reyes en España. Suscripciones, créditos para videojuegos y contenidos personalizados ganan peso frente al regalo tradicional.

El arranque de 2026 confirma una tendencia clara en el mundo digital: la sofisticación de los ciberataques avanza al mismo ritmo que la adopción masiva de nuevas tecnologías. La inteligencia artificial, la automatización y la creciente dependencia de servicios en la nube están redefiniendo el panorama de la ciberseguridad, dando lugar a una nueva generación de riesgos que ya no afectan solo a grandes organizaciones, sino a cualquier usuario con presencia en internet. Así lo advierten los expertos de NordVPN, que anticipan un año marcado por amenazas más complejas, difíciles de detectar y con un impacto potencialmente global.
La inteligencia artificial ya no se limita a resolver dudas puntuales. En 2025, se ha integrado de forma silenciosa pero constante en la vida cotidiana de millones de personas, acompañándolas en decisiones prácticas, reflexiones personales y momentos clave del día a día. Así lo refleja el Informe de uso de Copilot 2025, elaborado por Microsoft, que analiza 37,5 millones de conversaciones anonimizadas para comprender cómo las personas utilizan la IA en contextos reales.
La inteligencia artificial ya no es una promesa de futuro, sino una capa cada vez más presente en la vida cotidiana. En 2026, su evolución dará un nuevo salto: será más autónoma, más sensible al contexto humano y mucho más dependiente de una infraestructura digital capaz de conectar datos, personas y máquinas en tiempo real. Así lo anticipa DE-CIX, que dibuja un escenario tecnológico en el que la innovación avanza al mismo ritmo que la necesidad de conectividad fiable, segura y de baja latencia.
2026 arranca con un escenario tecnológico más exigente y maduro, en el que las organizaciones ya no se preguntan si deben adoptar inteligencia artificial, cloud híbrido o nuevos modelos de ciberseguridad, sino cómo hacerlo de forma sostenible, segura y con impacto real en el negocio. Tras años de experimentación acelerada, el nuevo año marca el inicio de una fase en la que la gestión inteligente del dato se convierte en el eje sobre el que se apoyan la innovación, la resiliencia y la capacidad de escalar en entornos cada vez más complejos.

España vive en 2025 la Navidad más digital hasta la fecha. El comercio electrónico no solo gana peso, sino que se consolida como el gran protagonista de una campaña marcada por la inmediatez, la influencia de las redes sociales y el uso creciente de la inteligencia artificial en la toma de decisiones. Así lo recoge el último informe elaborado por Flowwow y Admitad Data, que anticipa un crecimiento del 15% en gasto online y de al menos un 10% en número de pedidos durante estas fiestas.

La ciberseguridad se ha convertido en una de las grandes inquietudes del tejido empresarial español a medida que 2025 se acerca a su recta final. Tras un año marcado por el aumento de los fraudes digitales, los intentos de suplantación y los ataques cada vez más sofisticados, las empresas son más conscientes del riesgo al que se enfrentan. Sin embargo, esa preocupación no siempre se traduce en acciones concretas para proteger a sus equipos.
El sector del software como servicio (SaaS) se encamina hacia 2026 inmerso en una transformación profunda, impulsada por la madurez de la inteligencia artificial, la necesidad de integrar aplicaciones críticas y un cambio de expectativas por parte de empresas y clientes. Según el informe Software as a Service (SaaS) Market Size & Forecasts 2026-2035, elaborado por Fundamental Business Insights, el mercado global de SaaS crecerá desde 372.530 millones de dólares en 2025 hasta 1,35 billones de dólares en 2035, con una tasa de crecimiento anual superior al 13%. Solo en 2026, los ingresos del sector podrían alcanzar los 418.150 millones de dólares, en un contexto marcado por nuevas dinámicas tecnológicas y operativas.

El año 2026 marcará un punto de inflexión para Internet, impulsado por cambios regulatorios, limitaciones energéticas y nuevas dinámicas de conectividad ligadas a la nube y la inteligencia artificial.

El cambio a OpenTelememtry será fundamental para la correcta integración de la IA en la observabilidad

La observabilidad en 2026 estará marcada por una transición total a un estándar abierto, se enfocará en impulsar el negocio y será más autónoma con la integración de IA agéntica. Durante 2025, el 70% de las organizaciones aumentó los presupuestos destinados a la observabilidad y un 75% tiene previsto volver a aumentarlos el próximo año.
2025 llega a su fin después de un año marcado por la incertidumbre económica, la presión geopolítica y una adopción tecnológica sin precedentes, un contexto en el que las empresas no solo han resistido el cambio, sino que lo han utilizado como palanca para transformarse. Lejos de frenar la innovación, este escenario ha acelerado la apuesta por tecnologías capaces de aportar velocidad, resiliencia y conocimiento en tiempo real, con la inteligencia artificial como gran protagonista.
El cierre de 2025 invita a repasar un año intenso y a mirar a 2026 con espíritu crítico, criterio tecnológico y confianza en el periodismo riguroso.

Hay años que pasan rápido y otros que obligan a detenerse. 2025 pertenece claramente al segundo grupo. No ha sido un año de grandes euforias, pero sí de ajustes necesarios, de cambios estructurales y de una cierta toma de conciencia colectiva en el sector tecnológico y telco. La sensación es clara: algo se está cerrando y algo nuevo empieza a tomar forma.

Tras una primera etapa dominada por el auge de los grandes modelos de lenguaje, la inteligencia artificial comienza a dejar atrás la fase experimental para adentrarse en un momento de madurez técnica y estratégica. El foco ya no está únicamente en lo que la IA es capaz de hacer, sino en los cimientos que permitirán escalarla de forma real en las organizaciones: la interoperabilidad entre agentes, la calidad y gobernanza del dato y una profunda redefinición de los perfiles profesionales. Un punto de inflexión que determinará qué empresas logran convertir la IA en una ventaja competitiva sostenible.
El auge acelerado de la inteligencia artificial, unido a un contexto geopolítico cada vez más complejo, ha colocado al sector tecnológico ante un punto de inflexión. A lo largo de 2025, la IA ha dejado de ser una promesa para convertirse en una infraestructura crítica, mientras que conceptos como la criptografía post-cuántica o la resiliencia digital han pasado de la teoría a la urgencia estratégica. En este escenario de transición, las decisiones que se tomen hoy marcarán la competitividad tecnológica de los próximos años.
El auge de la inteligencia artificial, la presión regulatoria y la necesidad de infraestructuras digitales cada vez más resilientes están redefiniendo el equilibrio de poder dentro de las organizaciones. En este nuevo escenario, el director de Tecnologías de la Información deja de ser un gestor técnico para convertirse en un actor estratégico, con un papel decisivo en la competitividad y el crecimiento de las compañías.

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