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La inteligencia artificial, el cloud híbrido y la ciberseguridad marcarán una nueva fase digital en 2026
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La inteligencia artificial, el cloud híbrido y la ciberseguridad marcarán una nueva fase digital en 2026

Por Federica Estrella
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Infozonamovilidades/4/4/18
sábado 03 de enero de 2026, 17:00h

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2026 arranca con un escenario tecnológico más exigente y maduro, en el que las organizaciones ya no se preguntan si deben adoptar inteligencia artificial, cloud híbrido o nuevos modelos de ciberseguridad, sino cómo hacerlo de forma sostenible, segura y con impacto real en el negocio. Tras años de experimentación acelerada, el nuevo año marca el inicio de una fase en la que la gestión inteligente del dato se convierte en el eje sobre el que se apoyan la innovación, la resiliencia y la capacidad de escalar en entornos cada vez más complejos.

Las previsiones para el próximo año apuntan a un cambio de foco claro. La IA abandona definitivamente la fase de pilotos para integrarse en los procesos críticos del negocio. El éxito ya no dependerá de quién disponga del modelo más grande, sino de quién sea capaz de trabajar con datos unificados, bien gobernados y accesibles. Las empresas que sienten unas bases sólidas en la gestión del dato serán las que consigan escalar la IA con impacto real, mientras que aquellas con arquitecturas fragmentadas seguirán encontrando límites, independientemente de la potencia de sus algoritmos.

En paralelo, la IA agéntica empieza a ganar protagonismo frente a los sistemas puramente generativos. El interés se desplaza hacia soluciones capaces de actuar, aprender y ejecutar tareas de forma autónoma, siempre apoyadas en datos empresariales fiables. Este tipo de inteligencia exige entornos flexibles, donde el acceso a la información sea rápido y seguro, tanto en infraestructuras locales como en la nube, y donde el rendimiento y la capacidad puedan escalar de forma independiente según las necesidades del negocio.

El cloud híbrido y multicloud se consolida así como el modelo dominante. Lejos de apostar por una única nube, las organizaciones buscan llevar la IA allí donde tenga más sentido, combinando eficiencia, cumplimiento normativo y cercanía al dato. En este contexto, las estrategias cloud evolucionan hacia plataformas capaces de decidir de forma inteligente dónde deben ejecutarse las cargas de trabajo, priorizando el valor generado frente al simple ahorro de costes.

La soberanía del dato emerge como otro de los grandes ejes de 2026. El endurecimiento de las regulaciones y la sensibilidad creciente en torno a la privacidad obligan a rediseñar arquitecturas globales, con entornos locales o soberanos que protejan la información sin frenar la innovación. Automatizar el cifrado, las políticas de acceso y el cumplimiento normativo será clave para que los equipos puedan centrarse en crear valor y no en gestionar complejidades administrativas.

En materia de ciberseguridad, el escenario también cambia. Las amenazas dejan de ser incidentes aislados para convertirse en ataques complejos, donde la exfiltración, la extorsión y la reventa de datos conviven con el cifrado malicioso. Ante esta realidad, la resiliencia ya no se medirá solo por la capacidad de prevenir ataques, sino por la velocidad de detección y recuperación. La tendencia apunta a sistemas capaces de aislar brechas de forma automática y restaurar datos limpios casi de inmediato, apoyándose en analítica avanzada y criptografía preparada para escenarios futuros.

Las herramientas de seguridad basadas en IA dejarán de ser complementarias para convertirse en un estándar. La detección predictiva, la respuesta automatizada y la reducción de falsos positivos marcarán una evolución hacia modelos de ciberresiliencia más autónomos, integrados directamente en la infraestructura y no añadidos como capas externas.

Todo ello refuerza una idea central: el gobierno del dato será el pilar de una IA confiable. Controles de acceso, trazabilidad, integridad y seguimiento del ciclo de vida de la información se vuelven imprescindibles para garantizar resultados fiables, desde los datos en bruto hasta la analítica avanzada. Sin estos fundamentos, la promesa de la IA pierde credibilidad.

Además, la desagregación de infraestructuras se normaliza como práctica habitual. Las empresas buscan separar cómo escalan la capacidad de almacenamiento de cómo escalan el rendimiento, evitando el sobreaprovisionamiento y ganando precisión en cargas intensivas en datos. A ello se suma una modernización más ágil, basada en modelos de consumo flexible y migraciones inteligentes que reducen tiempos de inactividad y duplicación de información.

Por último, el acceso unificado a los datos se perfila como una necesidad inevitable. A medida que los conjuntos de información superan los límites de un único centro de datos, las organizaciones demandan una visión única y continua del dato, independientemente de dónde resida. Tratar la información como un solo sistema coherente será clave para acelerar la innovación y simplificar la experiencia de usuarios y aplicaciones.

En conjunto, 2026 se presenta como el año en el que la tecnología empresarial deja de girar en torno a promesas aisladas y empieza a construirse sobre infraestructuras de datos inteligentes, capaces de integrar IA, cloud y seguridad con una visión común. Una nueva fase digital en la que innovar, proteger y escalar dependerá, más que nunca, de cómo se gobiernan y conectan los datos.

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