Durante febrero, la banda ancha fija creció en 56.344 líneas, hasta alcanzar los 19,63 millones en total. Este incremento se explica, sobre todo, por el tirón de la fibra, que sumó 74.205 nuevas líneas en solo un mes. Mientras tanto, tecnologías más antiguas como el HFC siguen perdiendo peso, con un descenso notable que confirma el cambio estructural del mercado.
Ahora bien, el crecimiento convive con una realidad que no cambia: la fuerte concentración del sector. Movistar, Vodafone y MASORANGE reúnen el 81,7% de las líneas de banda ancha fija. Si se añade DIGI, la cifra asciende hasta el 95,3%, lo que deja poco margen para el resto de operadores y evidencia quién controla realmente la infraestructura en España.
En telefonía móvil, la situación es similar. El mercado cerró febrero con 62,54 millones de líneas activas, lo que sitúa la penetración en 126,2 líneas por cada 100 habitantes. De nuevo, los grandes operadores dominan el escenario: los tres principales concentran el 86,9% del total y, junto a DIGI, alcanzan prácticamente el 99% del mercado.
Además, la actividad comercial se mantiene elevada. Durante el mes se registraron 523.520 portabilidades móviles, un ligero aumento del 2,8% respecto al año anterior. En este movimiento de clientes, Movistar y DIGI fueron los únicos que lograron ganar líneas, mientras que el resto cedió terreno.
Por otro lado, el uso de datos móviles sigue creciendo. La banda ancha móvil ya suma 56,3 millones de líneas, con un incremento del 3,1% interanual, lo que confirma el peso del smartphone como principal herramienta de conexión.
Frente a este escenario, la telefonía fija continúa su caída progresiva. En febrero se perdieron 12.003 líneas, hasta situarse en 17,60 millones, mientras que la portabilidad también retrocedió ligeramente.
En conjunto, los datos dibujan un mercado que sigue evolucionando hacia la fibra y el consumo de datos, pero que, al mismo tiempo, permanece altamente concentrado. La tecnología avanza, sí, pero el reparto del negocio apenas cambia.