Para empezar, la gran novedad se llama Micro RGB, y es importante porque cambia cómo se crea el color. Hasta ahora, los televisores usaban una especie de “truco” con luz blanca y filtros. Samsung lo elimina y pone directamente LEDs rojos, verdes y azules ultrapequeños que generan el color desde el origen. ¿El resultado? Más brillo, más contraste y colores mucho más reales. Y no es solo para ricos: además del modelo gigante de 115 pulgadas, también habrá tamaños más “normales” desde 55 pulgadas.
Pero lo interesante no se queda en la imagen. Samsung ha metido una capa de inteligencia llamada Vision AI Companion, que básicamente convierte la tele en algo con lo que puedes hablar y que entiende lo que pasa en pantalla. Es decir, estás viendo un partido y puedes preguntarle cosas, o estás viendo una receta y te ayuda sin salirte del contenido. Todo ocurre en tiempo real.
Además, esa IA ajusta automáticamente lo que ves. Por ejemplo, con AI Picture Optimisation mejora la imagen según el contenido, mientras que AI Sound Controller Pro ajusta el audio a tu gusto sin que tengas que tocar mil menús. Incluso hay un modo específico, AI Football Mode, que detecta que estás viendo fútbol y adapta la experiencia para que parezca que estás en el estadio.
Por otro lado, Samsung también ha mejorado sus televisores OLED con tecnología Glare Free, que elimina reflejos sin fastidiar los colores. Esto, que suena técnico, en realidad significa algo muy simple: puedes ver la tele bien aunque entre toda la luz del día.
Y aquí viene otro giro interesante. La compañía no solo piensa en la tele como un aparato fijo. Por eso presenta modelos como The Frame Pro, que parece un cuadro cuando no lo usas, o The Movingstyle, una pantalla con batería que puedes mover por casa como si fuera una tablet gigante. Es decir, la tele se adapta a tu vida, no al revés.
Además, todo esto viene acompañado de mejoras en sonido con nuevos altavoces y funciones pensadas para reuniones o fiestas, y con un punto importante que muchas veces se olvida: seguridad. Los nuevos televisores incluyen Samsung Knox y prometen 7 años de actualizaciones, algo poco habitual en este tipo de dispositivos.