La batalla judicial entre Elon Musk y OpenAI ha terminado, por ahora, con una derrota contundente para el multimillonario sudafricano.
Un jurado federal en Oakland (California) ha rechazado las acusaciones de Musk contra OpenAI, Sam Altman, Greg Brockman y Microsoft, al considerar que el empresario presentó la demanda demasiado tarde y fuera de los plazos legales establecidos.
La decisión supone un importante respaldo para OpenAI en uno de los procesos más relevantes que ha vivido la industria de la inteligencia artificial durante los últimos años. El caso amenazaba con alterar profundamente el equilibrio del sector y cuestionar la estructura corporativa de la compañía responsable de ChatGPT, actualmente una de las empresas privadas más valiosas del mundo.
El jurado ha determinado que Elon Musk ya conocía desde 2021 los cambios internos y la evolución comercial de OpenAI que posteriormente denunció en los tribunales. Sin embargo, el empresario no presentó formalmente la demanda hasta 2024, superando así el límite legal de tres años aplicable a este tipo de reclamaciones. La jueza federal Yvonne Gonzalez Rogers ha respaldado el veredicto del jurado y ha confirmado la desestimación de las acusaciones por incumplimiento de plazos.
Musk acusaba a OpenAI de “robar una organización benéfica”
El núcleo de la demanda giraba en torno a la transformación de OpenAI desde su modelo original sin ánimo de lucro hacia una estructura híbrida orientada a captar inversión masiva y desarrollar negocio comercial.
Musk, cofundador de OpenAI en 2015 junto a Sam Altman, Greg Brockman y otros inversores tecnológicos, sostenía que la empresa había traicionado su misión fundacional de desarrollar inteligencia artificial “para el beneficio de la humanidad”. Según su acusación, Altman y Brockman habrían “robado una organización benéfica” mediante la creación de una estructura empresarial vinculada al brazo nonprofit original, facilitando además la entrada multimillonaria de Microsoft como principal socio estratégico.
El empresario reclamaba daños por valor de hasta 150.000 millones de dólares, solicitaba la expulsión de Altman del consejo de administración y pretendía revertir la reestructuración corporativa aprobada por OpenAI en 2025. Asimismo, la demanda acusaba a Microsoft de colaborar activamente en el supuesto incumplimiento de los acuerdos fundacionales de OpenAI.
Sin embargo, el jurado ni siquiera ha llegado a pronunciarse sobre el fondo del caso. La conclusión judicial se ha limitado a considerar que Musk dejó pasar demasiado tiempo antes de iniciar acciones legales.
OpenAI despeja sus problemas y abre la puerta al salto a Bolsa
El fallo judicial despeja uno de los mayores riesgos regulatorios y corporativos que afrontaba OpenAI en plena expansión global de la inteligencia artificial generativa. La compañía continúa avanzando hacia una posible salida a Bolsa que podría convertirse en una de las mayores OPV tecnológicas de la historia. Además, OpenAI mantiene planes de inversión multimillonarios en infraestructuras de centros de datos y desarrollo de nuevos modelos de IA.
Durante el juicio han declarado figuras clave del sector tecnológico, entre ellas Sam Altman, Greg Brockman, el CEO de Microsoft Satya Nadella y el propio Elon Musk. La defensa de OpenAI argumentó que la evolución hacia un modelo comercial resultaba imprescindible para competir en un mercado dominado por gigantes tecnológicos como Google DeepMind. También han señalado que Musk conocía desde hace años la estrategia de crecimiento de la compañía e incluso llegó a plantear fórmulas empresariales similares cuando todavía participaba en el proyecto.
Los abogados de OpenAI defendieron además que las aportaciones económicas realizadas por Musk nunca han estado sujetas a restricciones específicas sobre la futura estructura societaria de la organización.
Aunque el equipo legal de Musk ya ha anunciado que recurrirá la decisión, la sentencia supone una importante victoria política, empresarial y financiera para Sam Altman y OpenAI dentro de la actual guerra global por el liderazgo de la inteligencia artificial.