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Por Antonio Rodríguez
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infozonamovilidades/4/4/18
lunes 18 de mayo de 2026, 19:00h

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Apple lleva más de una década utilizando una estrategia interna conocida como chip binning para reutilizar procesadores que no cumplen completamente las especificaciones previstas en determinados dispositivos.

Aunque la práctica es habitual en la industria de los semiconductores, el lanzamiento del nuevo MacBook Neo ha vuelto a poner el foco sobre un sistema que la compañía aplica desde los tiempos del iPhone 4 y el primer iPad.

La técnica consiste en aprovechar chips parcialmente funcionales para productos menos exigentes o versiones más económicas. En lugar de desechar procesadores con núcleos defectuosos o consumos energéticos superiores a lo previsto, Apple desactiva determinadas partes del chip y los integra en otros dispositivos.

El caso más reciente afecta al MacBook Neo, un portátil lanzado con un precio base de 699 euros que utiliza versiones del chip A18 Pro originalmente fabricadas para los iPhone 16 Pro y Pro Max, aunque con uno de sus núcleos gráficos inutilizado. Esos procesadores no alcanzaban las especificaciones completas exigidas para los móviles premium, pero sí son válidos para un ordenador orientado a un segmento más asequible.

Cómo funciona el chip binning

La fabricación de procesadores parte de grandes obleas de silicio donde se imprimen cientos de chips simultáneamente. Sin embargo, no todos salen perfectos del proceso y algunos presentan fallos en determinadas áreas, otros consumen más energía de la deseada y una parte directamente termina descartada.

El resultado final es un procesador plenamente funcional, aunque con menos capacidad que la versión original para la que fue diseñado

Ahí entra el chip binning, una técnica que permite “rescatar” esos chips parcialmente defectuosos mediante la desactivación electrónica de núcleos concretos. El resultado final es un procesador plenamente funcional, aunque con menos capacidad que la versión original para la que fue diseñado.

En términos industriales, el sistema mejora enormemente el rendimiento económico de cada oblea fabricada ya que el coste de producción se calcula por oblea y no por chip válido, por lo que reutilizar silicios parcialmente funcionales permite elevar la tasa de aprovechamiento y reducir costes.

Apple utiliza además este mecanismo como herramienta de segmentación comercial. La compañía puede crear distintas gamas de producto usando una misma arquitectura física de chip, diferenciando rendimiento y precio simplemente mediante la activación o desactivación de determinados núcleos.

Del MacBook Air M1 al iPhone SE

Uno de los ejemplos más conocidos apareció en 2020 con el MacBook Air M1. Apple comercializó el portátil en una versión con GPU de ocho núcleos y otra más barata con siete núcleos gráficos activos. Ambas utilizaban exactamente el mismo chip M1, aunque en la variante económica uno de los núcleos quedaba deshabilitado.

La estrategia se ha repetido posteriormente en múltiples dispositivos. Según avanza el diario estadounidense The Wall Street Journal, Apple habría utilizado chips A15 Bionic parcialmente defectuosos en el iPhone SE, versiones limitadas del A17 Pro en el iPad mini o variantes del A18 y A19 en modelos como el iPhone 16e y el iPhone 17e.

Apple también reutiliza procesadores menos eficientes energéticamente en dispositivos conectados permanentemente a la corriente

Además, el chip binning no se limita únicamente a núcleos gráficos inutilizados. Apple también reutiliza procesadores menos eficientes energéticamente en dispositivos conectados permanentemente a la corriente. Esto ha ocurrido con algunos chips A4 del iPhone 4, que han terminado integrados en Apple TV debido a su mayor consumo energético. Algo similar ha sucedido con determinados procesadores S7 diseñados inicialmente para Apple Watch y posteriormente reutilizados en HomePod, donde la eficiencia energética es menos crítica.

La escala industrial de Apple amplifica enormemente el impacto de esta estrategia. La compañía mantiene, de momento, una relación privilegiada con TSMC, principal fabricante mundial de semiconductores avanzados, y absorbe buena parte de la producción inicial de nuevos nodos tecnológicos, lo que permite a Apple asumir grandes volúmenes de chips durante las primeras fases de fabricación, precisamente cuando las tasas de defectos son más elevadas. El chip binning convierte esos fallos iniciales en productos comercializables.

La práctica también explica parte de la agresiva segmentación actual del catálogo Apple, ya que un mismo diseño físico puede alimentar varias gamas de iPhone, iPad o Mac con pequeñas diferencias de rendimiento. En la práctica, el impacto para el usuario suele concentrarse principalmente en tareas gráficas intensivas, videojuegos o renderizado de vídeo. En muchos casos, especialmente en uso cotidiano, la diferencia resulta prácticamente imperceptible.

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