Así lo recoge un informe de NordVPN, elaborado a partir de una encuesta realizada por Cint entre el 1 y el 17 de abril a 8.000 personas de entre 18 y 74 años. El estudio calcula que, con una esperanza de vida en España situada en torno a los 84 años, los españoles dedicarán 28 años, 7 meses y 9 días a estar conectados a la Red. Es decir, aproximadamente un tercio de su vida.
Por su parte, Marijus Briedis, director de Tecnología de NordVPN, ha señalado que pasar más de un cuarto de siglo conectado no es solo una estadística, sino un cambio profundo en la experiencia humana. Su lectura apunta a una transformación que va más allá del ocio: Internet se ha convertido en una capa permanente de relación, consumo, trabajo, información y entretenimiento.
El informe muestra que el entretenimiento concentra buena parte de ese tiempo digital. Los españoles dedican 6 horas y 57 minutos a la semana a ver series y películas online, mientras que las redes sociales ocupan 6 horas y 11 minutos semanales. A ello se suman algo más de 5 horas dedicadas a escuchar música y 4 horas y 28 minutos a ver vídeos en Internet, una cifra que ha aumentado respecto a mediciones anteriores.
La inteligencia artificial también empieza a ganar espacio dentro de esa vida conectada. Según NordVPN, los españoles dedican de media 1 hora y 14 minutos a la semana al uso de herramientas de IA. Sin embargo, su integración todavía parece estar en una fase intermedia: solo el 15% considera que esta experiencia es esencial en su día a día, aunque un 23% afirma que la IA ha mejorado de forma positiva su experiencia en Internet.
El dato refleja una convivencia curiosa. La IA ya forma parte del consumo digital, pero todavía no ocupa el mismo lugar emocional o práctico que las redes sociales, las plataformas de vídeo o la música en streaming. Para muchos usuarios, sigue siendo una herramienta útil en determinados momentos, más que un hábito imprescindible.
Briedis también ha advertido de que la vida online está ganando terreno hasta difuminar la frontera con la vida real. En su opinión, las plataformas digitales están colonizando cada vez más tiempo de los usuarios, lo que los deja más expuestos ante riesgos de privacidad, filtraciones de datos o prácticas poco seguras.
Esa exposición se nota en la forma en la que los españoles comparten información personal. El estudio indica que el 72% de los encuestados ha compartido datos sensibles como su nombre completo o su fecha de nacimiento en Internet. Además, la mitad reconoce haber proporcionado su domicilio en distintas plataformas, un dato especialmente relevante en un contexto en el que las amenazas digitales son cada vez más sofisticadas.
La dependencia de la conexión también aparece con claridad. Un 29% de los españoles reconoce que no podría pasar un día completo sin estar conectado a Internet. Además, el estudio apunta a la consolidación de la llamada segunda pantalla: el 32% admite que consulta redes sociales mientras ve una película o una serie.
Este hábito muestra hasta qué punto el consumo digital se ha vuelto simultáneo. Ya no se trata solo de ver una pantalla, sino de saltar entre varias a la vez. Una serie puede convivir con Instagram, un vídeo con WhatsApp o una película con comentarios en redes. La atención, en ese escenario, se reparte entre distintos estímulos de forma casi permanente.
NordVPN recuerda que esta presencia constante en Internet también exige una mayor responsabilidad en materia de seguridad. La compañía recomienda supervisar posibles filtraciones de datos, utilizar software de protección fiable, verificar los enlaces antes de hacer clic y extremar la precaución ante posibles intentos de phishing.
Además, la firma aconseja evitar compartir información personal o financiera con herramientas de inteligencia artificial y proteger las conversaciones privadas. A medida que los usuarios pasan más tiempo conectados, también aumenta la cantidad de información que circula por servicios, plataformas y aplicaciones.
El informe deja una fotografía clara de la vida digital en España: el entretenimiento sigue siendo el gran motor de conexión, la IA empieza a abrirse camino y la dependencia de Internet crece año tras año. Sin embargo, esa comodidad también trae una responsabilidad nueva. Si una parte tan grande de la vida transcurre ya online, proteger esa vida digital empieza a ser tan importante como cuidar cualquier otro espacio cotidiano.