Donald Trump ha decidido colocar la inteligencia artificial bajo la supervisión directa de uno de los principales responsables de la seguridad nacional estadounidense.
El elegido es Jay Clayton, actual director de Inteligencia Nacional, que asumirá también el liderazgo de la nueva Super Intelligence Force, una estructura de la Casa Blanca encargada de coordinar la política federal sobre esta tecnología.
El nombramiento supone un movimiento relevante en la estrategia tecnológica de Washington, ya que concentra la coordinación de la IA en un responsable que también supervisa las 18 agencias de inteligencia del país. Además, la nueva organización tendrá un plazo de 120 días para analizar los riesgos y oportunidades de estos sistemas y presentar recomendaciones sobre las responsabilidades del Gobierno federal.
Clayton dependerá directamente de Donald Trump y de la jefa de gabinete de la Casa Blanca, Susie Wiles, aunque conservará sus actuales responsabilidades al frente de los servicios de inteligencia.
De Wall Street a dirigir la política estadounidense de inteligencia artificial
El nuevo zar de la IA llega al puesto con una trayectoria vinculada a la regulación financiera, la justicia y la seguridad nacional. Durante el primer mandato de Trump presidió la Securities and Exchange Commission (SEC), el organismo encargado de supervisar los mercados financieros estadounidenses.
Posteriormente ejerció como fiscal federal para el Distrito Sur de Nueva York, antes de recibir en julio de 2026 la confirmación del Senado como director de Inteligencia Nacional.
Su perfil es especialmente significativo por la orientación que está adquiriendo la política estadounidense de inteligencia artificial. Clayton ha defendido que esta tecnología constituye tanto una oportunidad como una amenaza y ha situado su desarrollo entre las cuestiones de seguridad nacional.
De hecho, durante una entrevista concedida en septiembre, calificó la superinteligencia como un asunto de seguridad nacional y rechazó la posibilidad de establecer una pausa generalizada en el desarrollo de sistemas avanzados por la competencia internacional: una paralización estadounidense no impediría que otros países continuasen sus investigaciones, especialmente China, uno de los principales competidores tecnológicos de Washington. Esta posición coincide con la estrategia de Trump, partidario de acelerar la innovación y limitar las restricciones regulatorias sobre las compañías del sector.
En esta nueva etapa, Clayton estará acompañado por Andrew Ferguson, presidente de la Comisión Federal de Comercio (FTC); Emil Michael, subsecretario de Defensa para Investigación e Ingeniería; y Scott Kupor, director de la Oficina de Gestión de Personal.
La composición del equipo reúne competencias sobre protección de consumidores, defensa, investigación tecnológica y funcionamiento de la Administración. Asimismo, deberá coordinar las relaciones del Gobierno con empresas de inteligencia artificial, operadores de infraestructuras críticas, consumidores y organizaciones sociales y religiosas.
Super Intelligence Force, una fuerza especial para impulsar la superinteligencia sin frenar a las tecnológicas
Por otro lado, Trump también ha creado la Super Intelligence Force, un organismo que estará encargado de evaluar las implicaciones de esta tecnología para la economía y la seguridad estadounidense, aunque todavía no está claro qué consecuencias regulatorias tendrán sus recomendaciones.
En este sentido, la Administración Trump mantiene una posición favorable a la autorregulación del sector. A finales de septiembre, representantes de varias compañías tecnológicas firmaron un acuerdo voluntario sobre seguridad de sistemas avanzados, con compromisos de evaluación interna y externa que Trump describió como “moralmente vinculante”, una fórmula que refleja su preferencia por los compromisos empresariales frente a una regulación federal más estricta.