10/04/2026@08:00:00
Durante los últimos años la industria tecnológica se ha sostenido sobre una gran mentira: que la inteligencia artificial se equivocaba, pero siempre de forma inocente. Que sus errores eran el precio inevitable del progreso, fallos técnicos en sistemas todavía inmaduros, nunca decisiones derivadas de cómo estaban diseñados.