La tecnología se mantiene como categoría principal: el 58% de los encuestados afirma que adquirirá algún dispositivo tecnológico, situándose al nivel de moda y complementos, y por delante de sectores como belleza (31%) o electrodomésticos (28%).
Además, ocho de cada diez consumidores reconocen que retrasan la compra de productos de mayor valor hasta estas fechas, lo que consolida al Black Friday como el momento decisivo para actualizar dispositivos o renovar equipos electrónicos.
Un consumidor más racional y menos condicionado por la novedad
La búsqueda del último modelo pierde relevancia: solo un 8% prioriza disponer de la versión más reciente del mercado
El estudio revela un cambio significativo en la mentalidad del comprador español. La relación calidad-precio se convierte en el factor más determinante (57%), seguida de la durabilidad del producto (32%). Por el contrario, la búsqueda del último modelo pierde relevancia: solo un 8% prioriza disponer de la versión más reciente del mercado y apenas uno de cada cuatro tiene previsto elegir el dispositivo lanzado este año.
Esta madurez se extiende al fenómeno del FOMO, el miedo a perderse una oferta, que pierde fuerza. Aunque más de la mitad de los entrevistados admite haber comprado alguna vez “por si acaso”, únicamente un 14% lo hace de manera habitual. La comparación de precios y la planificación previa se han convertido en la norma, lo que contribuye a una satisfacción mayor: el 82% de los consumidores afirma no haberse arrepentido nunca de una compra realizada durante el Black Friday.
“El consumidor español ya no se deja arrastrar por la urgencia del descuento. Busca dispositivos que duren, que se ajusten a su presupuesto y que aporten valor real, no la excitación del momento”, destaca Marta Castillo, responsable de Marketing y Brand de Back Market.
La sostenibilidad entra en escena
Uno de los cambios más relevantes del informe es el crecimiento de la sensibilidad medioambiental. Seis de cada diez españoles se plantearían comprar un dispositivo reacondicionado incluso sin descuento si saben que están optando por la alternativa más responsable.
La predisposición es especialmente alta entre los menores de 35 años, aunque también crece con fuerza entre los mayores de 45, donde un 42% elegiría esta opción aun sin rebaja.