Apple ha cerrado la adquisición de la startup israelí Q.AI por una valoración cercana a los 2.000 millones de dólares, según ha adelantado el Financial Times citando fuentes conocedoras de la operación.
Con este importe, la compra se sitúa como la segunda mayor de la historia de la compañía, solo por detrás de la adquisición de Beats Electronics en 2014 por unos 3.000 millones de dólares.
La operación se produce en un contexto de intensa competencia entre los grandes actores tecnológicos por liderar la próxima generación de dispositivos impulsados por IA. En este escenario, Apple busca acortar distancias frente a rivales como Meta, Google y OpenAI, que han avanzado con rapidez tanto en modelos de IA como en su integración en productos de consumo. La compra de Q.AI refuerza especialmente el área de hardware inteligente, un terreno clave para diferenciar la experiencia de usuario más allá del software.
IA, audio y nuevos interfaces como ejes estratégicos
Según las fuentes citadas por la prensa anglosajona, la startup está especializada en tecnologías de imagen y aprendizaje automático aplicadas al audio y a nuevas formas de interacción con dispositivos, incluyendo el uso de micromovimientos faciales y señales de baja intensidad para comunicarse sin necesidad de hablar.
Las patentes registradas por Q.AI apuntan a aplicaciones en auriculares, gafas inteligentes y dispositivos portátiles, ámbitos en los que Apple ya cuenta con productos consolidados como los AirPods o el visor Vision Pro. En los últimos años, la compañía ha incorporado funciones de inteligencia artificial a sus auriculares, como la traducción en tiempo real y sistemas avanzados de cancelación de ruido capaces de detectar conversaciones.
La integración de la tecnología de Q.AI podría permitir a Apple avanzar hacia interfaces más naturales, donde el usuario interactúe con la IA mediante gestos sutiles, expresiones faciales o susurros, una aproximación que encaja con la tendencia hacia la computación ambiental y el control manos libres. Este enfoque resulta especialmente relevante en el desarrollo de gafas inteligentes y otros dispositivos wearables, un segmento en el que Meta ha ganado visibilidad con sus gafas Ray-Ban inteligentes, mientras Google y Snap preparan lanzamientos para finales de este año.
Johny Srouji, vicepresidente sénior de Tecnologías de Hardware de Apple, ha definido a Q.AI como “una empresa extraordinaria, pionera en nuevas y creativas formas de utilizar la imagen y el aprendizaje automático”, subrayando el valor estratégico de su tecnología.
Una adquisición poco habitual en la historia reciente de Apple
Más allá de Beats, Apple ha realizado pocas compras de gran tamaño en la última década. Entre las más relevantes figuran la adquisición del negocio de módems para smartphones de Intel en 2019 por 1.000 millones de dólares, la compra de activos de Dialog Semiconductor en 2018 por unos 600 millones y la adquisición de la empresa israelí Anobit en 2011 por cerca de 500 millones.
En la mayoría de los casos, la estrategia ha consistido en absorber tecnología y talento con un alto grado de especialización para integrarlos de forma silenciosa en su ecosistema.
La compra de Q.AI encaja en este patrón, aunque por volumen financiero supone un paso más ambicioso. Además, no es la primera vez que Apple adquiere una compañía fundada por Aviad Maizels, CEO de Q.AI, quien ya vendió PrimeSense a Apple en 2013, una operación clave para el desarrollo posterior de Face ID en el iPhone.