Telefónica ha colocado la inversión como pilar central de su nueva etapa estratégica en Europa, con una previsión de 32.000 millones de euros hasta 2028.
El presidente ejecutivo del grupo, Marc Murtra, ha defendido una Telefónica “más fuerte, más competitiva y con mayor ambición europea” para contribuir a la soberanía tecnológica del continente y garantizar el acceso de ciudadanos y empresas a las tecnologías digitales.
Así lo ha expuesto durante su intervención en la Conferencia Cátedra Fundación "la Caixa", celebrada en CaixaForum Madrid, donde ha asegurado que Europa necesita operadores con escala, capacidad de inversión y control sobre infraestructuras críticas si quiere mantener su autonomía tecnológica frente a Estados Unidos y China. En ese contexto, posiciona a Telefónica como uno de los actores llamados a liderar ese proceso desde el ámbito de las telecomunicaciones.
Una inversión de 32.000 millones como base del nuevo ciclo
Telefónica prevé destinar 32.000 millones de euros entre 2026 y 2028, incluyendo Capex y Opex, con foco prioritario en redes de fibra, datos, ciberseguridad e inteligencia artificial
El máximo ejecutivo del grupo sitúa la inversión como el primer eje del plan Transform & Grow. Telefónica prevé destinar 32.000 millones de euros entre 2026 y 2028, incluyendo Capex y Opex, con foco prioritario en redes de fibra, datos, ciberseguridad e inteligencia artificial. Según Murtra, este esfuerzo inversor resulta imprescindible para sostener la competitividad industrial y tecnológica del grupo en un entorno marcado por el avance acelerado de la digitalización.
La compañía mantiene el compromiso con la excelencia de red como elemento diferencial. Con ello, Telefónica aspira a seguir ofreciendo la mejor infraestructura del mercado para acceder a tecnologías avanzadas, tanto en el segmento residencial como en el empresarial. En este sentido, el presidente subraya que la inversión no responde a una lógica defensiva, sino a una apuesta por anticiparse a las exigencias del mercado.
Murtra insiste, además, en que la disciplina financiera no quedará en segundo plano. La compañía reafirma su compromiso con el cumplimiento estricto del guidance comunicado al mercado, al tiempo que asume riesgos “siempre calculados” como condición necesaria para avanzar y crecer.
Consolidación para ganar escala y soberanía tecnológica
Tras la inversión, Murtra coloca la consolidación como segundo gran vector estratégico. Europa afronta, a su juicio, un problema estructural de fragmentación. Mientras que en Estados Unidos y China operan tres grandes grupos de telecomunicaciones, en el continente europeo existen 38 operadores, una situación que limita la escala, la eficiencia y la capacidad de inversión.
El presidente de Telefónica defiende que la soberanía tecnológica europea pasa por contar con compañías capaces de competir globalmente desde Europa. En este contexto, alerta del riesgo de dependencia externa en ámbitos críticos como la conectividad, la nube, la ciberseguridad o la inteligencia artificial, dominados actualmente por actores no europeos. Murtra llega a advertir del peligro de que Europa se convierta en una “colonia digital” si no acelera la creación de campeones industriales.
Esta visión explica decisiones estratégicas como la salida progresiva de Hispanoamérica, iniciada por José María Álvarez-Pallete y que concluirá, previsiblemente, bajo el liderazgo de la nueva ejecutiva. Murtra define esta desinversión como coherente con el plan del grupo y orientada a concentrar recursos en los mercados clave: España, Alemania, Reino Unido y Brasil. “No se trata de estar en todas partes, sino de concentrarse en aquello que realmente aporta valor”, señala.
Simplificación para ganar agilidad y eficiencia
El tercer eje del nuevo ciclo estratégico es la simplificación. Murtra recurre al concepto de entropía para explicar cómo las organizaciones tienden a complicarse con el tiempo si no se actúa de forma decidida. Telefónica afronta, por tanto, una transformación integral orientada a reducir complejidad, eliminar actividades obsoletas y reforzar la autonomía de los mercados.
El objetivo es convertir al grupo en un operador europeo de referencia con escala rentable, capaz de tomar decisiones más rápidas y operar con mayor eficiencia. En este proceso, la inteligencia artificial adquiere un papel relevante como herramienta para optimizar procesos internos, mantenimiento de infraestructuras y gestión operativa.
Murtra advierte de que el mayor riesgo es no hacer nada. En su opinión, la falta de acción conduce a la pérdida progresiva de competitividad en un entorno tecnológico cada vez más exigente y dinámico.
Cliente, talento y disciplina como cierre del modelo
La estrategia se completa con un foco claro en el cliente, el talento y la disciplina operativa. Telefónica aspira a ofrecer la gama de servicios más completa del mercado, combinando conectividad de alta calidad, datos, servicios digitales y contenidos, en un entorno de competencia creciente.
El presidente subraya que la confianza del cliente está directamente ligada a la calidad del servicio. En este sentido, Telefónica mantiene sistemas de medición continua de la experiencia del cliente y defiende su liderazgo en percepción de calidad en España.
El talento ocupa también un lugar central en el discurso. Murtra sostiene que Telefónica debe convertirse en el mejor proyecto profesional para atraer y retener a los mejores perfiles tecnológicos, en un contexto de fuerte competencia global por este tipo de profesionales.