Mark Zuckerberg ha comparecido por primera vez ante un juez para responder directamente por el impacto de Instagram en menores de edad.
El consejero delegado de Meta Platforms ha declarado en el Tribunal Superior de Los Ángeles en el marco de un proceso que examina si la red social contribuyó a la adicción y al deterioro psicológico de una joven que hoy tiene 20 años. El caso se ha convertido en un referente dentro de la ola de litigios contra plataformas tecnológicas por su efecto en la salud mental juvenil.
Durante su testimonio, Mark Zuckerberg ha defendido el valor de la red social y ha rechazado que Instagram resulte intrínsecamente perjudicial. Según recogen medios estadounidenses presentes en la sala, el directivo sostuvo que la plataforma es “valiosa, no perjudicial”, en alusión a los beneficios que, a su juicio, aporta a los usuarios.
La demanda pone el foco en la denominada “estrategia juvenil” de Meta, diseñada para atraer y retener a adolescentes en un contexto de descenso de uso entre este segmento. En el juicio se han revisado documentos internos de la compañía, entre ellos un memorando de 2015 en el que Zuckerberg planteaba la necesidad de “revertir la tendencia adolescente”. La acusación interpreta esa meta como una prueba de que la empresa priorizó el crecimiento y el tiempo de uso frente a la protección de menores.
Los abogados de la demandante han cuestionado decisiones de producto como la eliminación de la prohibición de determinados filtros de belleza en Instagram
Asimismo, los abogados de la demandante han cuestionado decisiones de producto como la eliminación de la prohibición de determinados filtros de belleza en Instagram. Correos internos citados en el proceso reflejan debates dentro de la compañía sobre el posible impacto de estas herramientas en la autoestima de adolescentes, especialmente chicas.
Meta, por su parte, sostiene que ha adoptado múltiples medidas de protección en los últimos años: cuentas específicas para adolescentes con configuraciones más restrictivas por defecto, limitado determinadas funcionalidades y ha ajustado los sistemas de recomendación para reducir la exposición a contenidos sensibles.
Algoritmos y documentos internos
El juicio también ha recuperado documentos internos divulgados en 2021 que señalaban que empleados de la empresa eran conscientes de que Instagram podía tener efectos negativos en algunos jóvenes. En paralelo, se han citado informaciones previas que apuntaban a que sistemas automatizados de recomendación podían facilitar interacciones problemáticas.
La acusación argumenta que el diseño algorítmico de la plataforma favorece dinámicas adictivas al optimizar el tiempo de permanencia y promover un flujo constante de contenidos personalizados. La defensa replica que los algoritmos buscan mejorar la experiencia del usuario y que la empresa ha reforzado los controles para menores.
En una declaración pública recogida en la cobertura del caso, Meta ha insistido en que comparte la preocupación por la seguridad juvenil y que continuará “contribuyendo de forma constructiva” al debate regulatorio y judicial en torno al uso de redes sociales por menores.
El proceso judicial en California no afecta únicamente a Meta. TikTok y Snap también afrontan demandas similares en Estados Unidos, aunque en este caso concreto no participan tras alcanzar acuerdos confidenciales con la demandante. La resolución podría influir en miles de litigios pendientes que cuestionan la responsabilidad de las plataformas en casos de adicción tecnológica.