El CEO de la compañía, Matthew Prince, ha alertado durante su intervención en el congreso SXSW del impacto de la IA en la red, anticipando que el tráfico generado por bots podría superar al humano antes de 2027.
El directivo ha enmarcado esta previsión en el crecimiento sostenido de los sistemas de IA, cuya necesidad de datos impulsa un volumen de actividad sin precedentes en la red. “Con el auge de la inteligencia artificial generativa y su necesidad insaciable de datos, estamos viendo un aumento que nos lleva a pensar que, en 2027, el tráfico de bots superará al tráfico humano”, asegura.
De este modo, Prince ha descrito un escenario en el que los agentes automatizados se convierten en actores principales del ecosistema digital, con implicaciones directas para operadores, plataformas y proveedores de infraestructura.
Un modelo de navegación radicalmente distinto
Durante su intervención, el CEO de Cloudflare ha explicado que los bots operan con patrones de uso muy diferentes a los de los usuarios humanos. En este sentido, ha ejemplificado cómo una tarea cotidiana puede multiplicar el número de interacciones en la red. “Si una persona busca una cámara digital, puede visitar cinco sitios web. Un agente puede visitar 1.000 veces más”, apunta. “Eso significa que puede acceder a 5.000 sitios. Es tráfico y carga reales que todo el mundo tiene que gestionar”, explica.
“Más allá de algunos rastreadores legítimos, los bots estaban asociados a actividades maliciosas o fraudulentas. Ahora, la IA está cambiando completamente esa dinámica”
Asimismo, Prince ha recordado que, antes de la expansión de la IA generativa, el tráfico automatizado representaba en torno al 20% del total de internet, con el rastreador de Google como principal exponente. Sin embargo, la situación actual introduce un cambio de escala. “Más allá de algunos rastreadores legítimos, los bots estaban asociados a actividades maliciosas o fraudulentas. Ahora, la IA está cambiando completamente esa dinámica”, declara el directivo.
El aumento del tráfico responde a una tendencia estructural. En este sentido, Prince ha comparado esta evolución con el incremento registrado durante la pandemia, aunque con diferencias significativas. “Durante la COVID, el tráfico creció muy rápido en dos semanas y luego se estabilizó. Ahora vemos que crece y crece, y no vemos nada que lo frene”, explica.
Este crecimiento continuo obliga a replantear la capacidad de la infraestructura global. Centros de datos, redes de distribución de contenido y sistemas de seguridad deberán adaptarse a una carga cada vez más intensiva, impulsada por agentes automatizados que operan de forma constante.
Nuevas arquitecturas para la era de los agentes
Ante este escenario, Prince ha apuntado a la necesidad de desarrollar nuevas soluciones tecnológicas que permitan gestionar esta nueva realidad. Entre ellas, ha destacado la creación de entornos de ejecución temporales o “sandboxes” diseñados específicamente para agentes de IA.
“Queremos construir una infraestructura en la que, igual que abres una nueva pestaña en el navegador, puedas desplegar código que ejecute tareas para esos agentes”,
“Queremos construir una infraestructura en la que, igual que abres una nueva pestaña en el navegador, puedas desplegar código que ejecute tareas para esos agentes”, explica. Asimismo, ha anticipado un futuro en el que estos entornos se generen a gran escala. “Habrá millones de estos ‘sandboxes’ creándose cada segundo”, señala, lo que implica un cambio profundo en la arquitectura de los servicios digitales.
Este enfoque responde a la necesidad de canalizar la actividad de los agentes de forma eficiente, evitando impactos negativos en el rendimiento de la red y en la experiencia de usuario.
Más allá del impacto técnico, Prince ha insistido en que la inteligencia artificial representa una transformación estructural comparable a anteriores revoluciones tecnológicas. “La gente no aprecia que la IA es un cambio de plataforma”, asegura. “Es como el paso del escritorio al móvil. La forma en la que se consume la información va a ser completamente diferente”.
En este contexto, los agentes de IA se consolidan como intermediarios entre los usuarios y los servicios digitales. De este modo, la navegación tradicional basada en interacción directa con aplicaciones y páginas web da paso a un modelo en el que las consultas se resuelven a través de sistemas automatizados.