Un rover europeo para explorar Marte
El objetivo de esta misión va más allá de enviar un nuevo rover a Marte para analizar muestras de la superficie. Su principal innovación es la capacidad para perforar el suelo y estudiar muestras subterráneas, dónde podrían encontrarse posibles restos biológicos de la radiación.
Asimismo, marca un enfoque distinto en comparación con las misiones que la NASA ya ha lanzado al planeta rojo, como Perseverance y Curiosity, dónde su misión principal se limitaba a investigar, obtener información e imágenes de la superficie marciana. Este sistema integra unos mecanismo de perforación de alta precisión, manipulación y análisis de muestras in situ, todo ello operado de forma totalmente autónoma con supervisión desde la Tierra.

La misión está liderada por la ESA, la cuál se encargará de diseñar distintas partes como el rover, la plataforma de aterrizaje y las operaciones en la superficie; contará con la ayuda y colaboración de la NASA para aportar componentes críticos como son los motores de frenado para el aterrizaje así como las unidades de calentamiento por radioisótopos que permitirán mantener operativos los sistemas internos del rover en condiciones extremas de temperatura.
SpaceX como vía para llegar a Marte
La misión Rosalind Franklin supone uno de los mayores desafíos actuales en robótica autónoma, no solo por la complejidad del entorno marciano, sino por el nivel de independencia operativa que exige. A diferencia de otros rovers más dependientes de instrucciones desde la Tierra, este sistema deberá tomar decisiones en tiempo real sobre navegación, selección de objetivos científicos y gestión energética, todo ello con una latencia de comunicación que impide el control directo. Esto implica el uso de algoritmos avanzados de planificación de trayectorias, percepción del entorno y priorización de tareas, además de sistemas capaces de adaptarse a imprevistos.
Sin embargo, uno de los puntos críticos como es el lanzamiento de la misión, correrá a cargo del cohete Falcon Heavy desarrollado por SpaceX, con lanzamiento desde el Centro Espacial Kennedy en Estados Unidos. El uso de este cohete responde más a la exigencia de carga y precisión necesaria para una misión de esta complejidad.