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domingo 05 de julio de 2026, 09:00h

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La expansión de las redes sociales y las aplicaciones de mensajería ha transformado la forma en la que millones de personas se comunican, pero también ha incrementado los riesgos asociados a la privacidad y a la difusión de contenido personal. Un estudio elaborado por ESET España en colaboración con OWN, realizado entre más de 300 usuarios de su comunidad gamer, pone de manifiesto una realidad cada vez más preocupante: uno de cada cuatro usuarios digitales asegura haberse sentido presionado alguna vez para enviar contenido íntimo por Internet.

La presión y el chantaje siguen muy presentes

La investigación muestra que el intercambio de este tipo de contenido se ha convertido en una práctica cada vez más habitual entre los usuarios, de hecho, el 87 % de los encuestados considera que compartir imágenes o vídeos íntimos se ha normalizado en redes sociales y aplicaciones de mensajería, mientras que el 78 % cree que estas plataformas fomentan la sobreexposición personal, favoreciendo comportamientos que hace apenas unos años eran mucho menos frecuentes.

Más allá de la percepción social, los datos reflejan que estas situaciones afectan directamente a una parte importante de los usuarios, además, del 25 % que reconoce haber recibido presión para compartir contenido íntimo, el 35 % afirma haber recibido mensajes sospechosos, manipuladores o directamente relacionados con intentos de chantaje, mientras que el 43 % asegura conocer a alguien cercano que ha sido víctima de sextorsión, amenazas o difusión de imágenes íntimas sin consentimiento.

Estos resultados evidencian que la sextorsión ya no es un fenómeno aislado, sino una amenaza que forma parte del día a día de muchos usuarios, especialmente entre las generaciones más jóvenes y aquellas con una elevada presencia en plataformas digitales. “Desde OWN trabajamos cada día con una comunidad joven, digital y muy conectada, por eso creemos que es fundamental abrir conversaciones honestas sobre los riesgos que también existen en redes, apps de mensajería y entornos online”, explica Jon Fermín, COO de OWN, el directivo, considera que informar y prevenir resulta mucho más eficaz que recurrir únicamente al miedo para abordar este tipo de situaciones.

La vergüenza sigue siendo la principal barrera para pedir ayuda

Aunque la mayoría de los participantes asegura que acudiría a alguien de confianza si sufriera un caso de sextorsión, el estudio pone de relieve que todavía existen importantes obstáculos para denunciar este tipo de situaciones. El 87 % afirma que pediría ayuda, aunque únicamente el 44 % lo haría de forma inmediata, mientras que un 13 % reconoce que intentaría resolver el problema por sí solo o que directamente no se lo contaría a nadie.

Las razones principales siguen siendo emocionales, siendo la vergüenza como el principal motivo para guardar silencio, señalada por el 84 % de los encuestados, seguida por el miedo (67 %) y el temor a que familiares o personas cercanas descubran lo ocurrido (58 %). A estos factores se suman el miedo al juicio social, la sensación de culpa y el desconocimiento sobre los pasos que deben seguirse. Precisamente este último aspecto preocupa especialmente a los expertos ya que el 64 % de los participantes admite no tener claro cómo actuar ante un caso de sextorsión, mientras que un 17 % reconoce directamente que no sabría qué hacer si fuera víctima de este tipo de delito.

Los deepfakes impulsados por IA elevan la preocupación

La investigación también pone el foco en una amenaza emergente, la utilización de la inteligencia artificial para generar imágenes o vídeos íntimos falsos a partir de fotografías públicas. Según el estudio, el 40 % de los usuarios afirma sentirse bastante o muy preocupado por la posibilidad de que sus imágenes sean utilizadas para crear deepfakes íntimos, una cifra que asciende hasta el 75 % si se incluyen quienes muestran algún grado de preocupación.

La facilidad con la que actualmente pueden generarse contenidos falsificados mediante inteligencia artificial está aumentando el riesgo de que fotografías compartidas en redes sociales sean manipuladas sin autorización y utilizadas para extorsionar o dañar la reputación de una persona. “Antes de publicar o enviar algo a través de una red social o servicio de mensajería, especialmente si se trata de información de carácter íntimo, conviene pararse a pensar quién podría verlo y qué podría pasar si se difundiese sin nuestro consentimiento”, advierte Josep Albors, responsable de Investigación y Concienciación de ESET España. El experto recuerda además que nadie debería sentirse presionado para compartir contenido íntimo, independientemente de que la insistencia proceda de una pareja, un amigo o un desconocido. Según explica, la presión emocional, las amenazas o la manipulación deben interpretarse siempre como señales de alerta.

Cómo actuar ante un intento de extorsión

Junto a la publicación del estudio, ESET España ha difundido una serie de recomendaciones para prevenir este tipo de situaciones y minimizar su impacto cuando llegan a producirse. Entre los principales consejos destacan no ceder nunca ante el chantaje, evitar responder o realizar pagos, conservar todas las pruebas posibles mediante capturas de pantalla o mensajes, bloquear al agresor y denunciar tanto en la plataforma donde se produzcan los hechos como ante las autoridades competentes.

La compañía también recomienda revisar periódicamente la configuración de privacidad de las redes sociales, utilizar contraseñas robustas junto con la autenticación en dos pasos y limitar la cantidad de información personal que se comparte públicamente, reduciendo así las posibilidades de que fotografías o datos personales puedan reutilizarse con fines maliciosos.

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