La herramienta permite probar ropa sobre la propia imagen del cliente de forma casi inmediata. El usuario puede subir una foto y comprobar cómo le quedaría una prenda sin depender solo de modelos de catálogo o imágenes genéricas. Además, el sistema puede recomendar la talla más adecuada a partir de datos básicos como la altura y el peso, y también sugerir combinaciones con otros artículos disponibles en la tienda.
La propuesta no se queda solo en moda. Grovium también plantea su tecnología para decoración e interiorismo, donde el problema es parecido: muchas compras se hacen imaginando cómo quedará un mueble en casa, pero sin verlo realmente en el espacio. Con una fotografía, el cliente puede visualizar distintos muebles, tejidos o acabados sobre su propio salón, dormitorio o mobiliario actual. En este caso, la IA funciona como una forma de reducir dudas antes de tomar una decisión.
Uno de los puntos más interesantes es que el sistema no necesita siempre una imagen del usuario para funcionar. Si el cliente no tiene una foto disponible, la herramienta puede generar mockups hiperrealistas a partir de la conversación, de forma que la compra no dependa únicamente de una ficha de producto. La experiencia se apoya así en una interacción más cercana, donde la IA no solo muestra, sino que acompaña durante el proceso.
Para las marcas, el interés está en algo muy concreto: vender mejor y devolver menos. Las devoluciones siguen siendo uno de los grandes dolores del comercio online, especialmente en moda, donde cada producto devuelto puede suponer entre 10 y 15 euros en costes logísticos. Si el cliente compra con más seguridad desde el principio, también se reducen errores, envíos de vuelta y pérdida de margen.
Grovium defiende además que su enfoque es más ligero que otras soluciones basadas en vídeo, que pueden resultar más caras y difíciles de escalar. En lugar de depender de grabaciones o sistemas complejos, la compañía apuesta por generar imágenes de alta fidelidad de forma instantánea, lo que facilita su integración en tiendas online.
Por su parte, Antíoco Cuesta, CEO de Grovium, ha explicado que el objetivo es “humanizar la venta digital y eliminar la incertidumbre”. En este sentido, ha señalado que cuando una persona puede ver el producto en su propio cuerpo o en su salón, y no en una imagen genérica, la intención de compra aumenta. Además, ha subrayado que ayudar al cliente a elegir mejor también reduce los sobrecostes que las devoluciones generan para las empresas.
La tecnología ya ha empezado a utilizarse en el mercado. La firma de moda Scotta 1985 ha sido la primera en integrar el probador virtual de Grovium en su web, convirtiéndose en el primer caso de uso de una solución que busca cambiar una parte muy concreta de la compra online: pasar de imaginar el producto a verlo casi como si ya estuviera delante.