El mercado francés de las telecomunicaciones afronta su mayor transformación en más de una década después de que Orange, Bouygues Telecom y Free, la filial del grupo Iliad, hayan alcanzado un acuerdo con Altice France para adquirir y repartirse SFR por un importe total de 20.350 millones de euros.
La operación, que todavía deberá superar un largo proceso regulatorio, supondrá la desaparición de uno de los cuatro grandes operadores nacionales y devolverá el mercado francés a una estructura de tres grandes actores.
El acuerdo llega tras meses de negociaciones con Patrick Drahi, propietario de Altice France, y representa uno de los movimientos corporativos más relevantes del sector europeo en los últimos años. Además, la transacción se produce en un momento especialmente significativo para la industria, coincidiendo con una mayor apertura de Bruselas hacia los procesos de consolidación que permitan crear operadores con mayor escala para afrontar las inversiones asociadas a la inteligencia artificial, 5G, la fibra óptica y las futuras infraestructuras digitales.
Cómo se repartirá SFR
El protocolo firmado establece un reparto detallado de los activos de SFR entre los tres compradores. Bouygues Telecom asumirá la mayor parte de la operación, con el 42% de los activos y una inversión proporcional dentro del acuerdo. La compañía incorporará cerca de 5,9 millones de clientes de consumo y absorberá además el negocio corporativo SFR Business, uno de los activos más valiosos del operador francés.
Por su parte, Free se hará con el 31% de SFR, incluyendo los aproximadamente seis millones de clientes vinculados a la marca low cost Red y otros 1,6 millones de usuarios residenciales.
Orange, debido a su posición ya dominante en el mercado francés, recibirá el 27% restante. La teleco presidida por Christel Heydemann incorporará alrededor de cuatro millones de clientes móviles, un millón de clientes de banda ancha fija y la totalidad de los usuarios de prepago de SFR, además de las marcas Coriolis, Syma y Réglo.
Asimismo, los tres operadores se repartirán el espectro radioeléctrico de SFR. En el caso de Orange, la compañía añadirá 47 MHz adicionales de frecuencias móviles, reforzando todavía más su liderazgo en capacidad espectral para el despliegue de redes 5G.
Un examen para la nueva política europea de consolidación
Más allá de las cifras, la operación tiene una dimensión estratégica para todo el sector europeo, ya que se trata de la primera gran consolidación que llega a los reguladores después de que la Comisión Europea haya comenzado a mostrar una posición más favorable hacia la creación de operadores de mayor tamaño.
Durante años, Bruselas ha mantenido una postura especialmente restrictiva ante las fusiones que reducían el número de operadores en un mercado nacional. Sin embargo, el creciente debate sobre soberanía digital, inversiones en inteligencia artificial y competitividad frente a Estados Unidos y China ha modificado parcialmente ese enfoque.
Por este motivo, la compra de SFR se considera una auténtica prueba de fuego para comprobar hasta qué punto la nueva flexibilidad comunitaria se traduce en autorizaciones reales. Las autoridades de competencia deberán analizar durante los próximos meses si la reducción de cuatro a tres operadores puede afectar a los precios finales, a la calidad de los servicios o a la competencia en futuras licitaciones de espectro. Con todo ello, se espera que el proceso regulatorio se prolongue hasta el segundo semestre de 2027.
Orange gana peso en Europa
La operación coincide además con otro movimiento estratégico protagonizado por Orange, ya que se espera que esta misma semana complete la adquisición del 100% de MasOrange tras ejecutar la compra de la participación que todavía permanecía en manos de los fondos Providence, Cinven y KKR.
La combinación de ambas operaciones refuerza significativamente el posicionamiento europeo del grupo francés, que permite a Orange consolidar su liderazgo en Francia mientras fortalece su presencia en España, dos de los mercados más relevantes del continente.
Orange confía en que la operación le permita generar sinergias superiores a los 500 millones de euros anuales
Desde la compañía consideran que la integración de parte de los activos de SFR permitirá aumentar la capacidad de inversión en infraestructuras digitales, acelerar el despliegue de nuevas tecnologías y generar sinergias superiores a los 500 millones de euros anuales una vez completado el proceso de integración.
Para Patrick Drahi, la venta supone además un paso decisivo en su estrategia de desapalancamiento, que lleva años llevando a cabo para reducir la elevada deuda acumulada por Altice y la desinversión en SFR representa una de las operaciones más relevantes dentro de ese proceso.