Un juez federal de Estados Unidos ha desestimado dos demandas antimonopolio contra Google por AI Overviews, la función que utiliza inteligencia artificial para generar respuestas directamente en la parte superior de los resultados del buscador.
Chegg y Penske Media Corporation, matriz de Rolling Stone, sostenían que este sistema desvía tráfico de sus páginas y perjudica sus ingresos, pero el tribunal considera que las acusaciones presentadas no permiten demostrar una infracción de las leyes antimonopolio estadounidenses.
AI Overviews utiliza Gemini para sintetizar información y ofrecer una respuesta a la consulta antes de los resultados tradicionales, aunque incluye enlaces a las páginas empleadas como fuentes. La herramienta llegó a España en marzo de 2025 y forma parte de la transformación del buscador de Google alrededor de la inteligencia artificial. Precisamente, este cambio en la forma de presentar los resultados ha abierto un conflicto con los propietarios de contenidos, ante el riesgo de que el usuario encuentre la respuesta que busca sin necesidad de visitar la web original.
Chegg y Penske Media presentaron sus demandas en 2025 y acusaron a Google de aprovechar su posición dominante en las búsquedas para obligar de facto a los editores a permitir que sus contenidos aparezcan en AI Overviews. Según su argumento, impedir ese uso podría exponer a las páginas a perder presencia en los propios resultados de búsqueda.
El conflicto plantea así una cuestión que va más allá de la incorporación de inteligencia artificial al buscador: la relación entre el acceso de Google a los contenidos publicados en Internet y el tráfico que posteriormente reciben las páginas que los producen.
“Una expectativa no es un acuerdo. Es simplemente el funcionamiento de un buscador”
El juez Amit Mehta, que en 2024 dictaminó en otro procedimiento que Google mantenía un monopolio ilegal en el mercado de las búsquedas online, ha considerado insuficientes los argumentos planteados en estos dos casos. “Los demandantes solo han alegado que tienen una ‘expectativa’ de que Google les envíe tráfico de búsqueda si ponen su contenido a disposición de forma gratuita”, señala Mehta en su resolución. Sin embargo, el magistrado establece una diferencia entre esa expectativa y una obligación contractual: “Una expectativa no es un acuerdo. Es simplemente el funcionamiento de un buscador”.
Además, Mehta reconoce la situación que afrontan los editores ante los cambios tecnológicos, aunque considera que las normas antimonopolio no pueden sustituir una eventual respuesta legislativa destinada a abordar el impacto económico de las nuevas tecnologías.
Google comienza a remunerar a algunos editores
La desestimación de las demandas coincide, además, con un cambio en la relación económica de Google con determinados proveedores de contenidos. La tecnológica ha puesto en marcha un programa piloto mediante el cual remunera a cerca de un centenar de editores y medios por aportar contenidos a sus servicios de búsqueda basados en inteligencia artificial, entre ellos AI Overviews.