Francisco Román, presidente de Vodafone España: “El monopolio es una enfermedad grave en el mercado español de las telecomunicaciones”

Francisco Román, presidente de Vodafone España: “El monopolio es una enfermedad grave en el mercado español de las telecomunicaciones”

miércoles 22 de octubre de 2014, 13:04h

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“El día en que se puso en marcha Airtel, hoy Vodafone, es una fecha de gran simbolismo para mí; ya que no sólo suponía la cristalización de mucho esfuerzo sino la ruptura de un monopolio y el primer paso para la liberalización del mercado. A lo largo de estos 20 años, me ha impactado la aparición del smartphone, el giro del mercado hacia los datos con lo que conlleva de revolución social o que sigamos luchando por romper un monopolio”.

En 1994, año en que la cabecera de nuestra revista vio la luz, Francisco Román, hoy presidente de Vodafone España, era uno de los protagonistas de un año crucial para la industria; debido a que era el máximo responsable del planteamiento técnico de la oferta para optar a las frecuencias de telefonía GSM (2G) en nombre de Air Touch España, socio mayoritario y tecnológico de Sistelcom y de Airtel. El 28 de diciembre de aquel año, Eduardo Serra, presidente de la compañía, recibió una llamada de la entonces Secretaria de Estado de Telecomunicaciones, Elena Salgado, notificándole la adjudicación. 20 años después nadie se ha puesto en contacto con ellos para decirles que aquello era una inocentada.

Telefonía y Comunicaciones – Cuando hablamos del término regulación, ¿es para usted una bendición o una pesadilla?

Francisco Román – Hay que entender que la regulación es inevitable en el campo en que desarrollamos nuestra actividad y que, en general, los operadores y el regulador buscamos lo mismo. Partiendo de este principio, personalmente prefiero moderación al respecto; ya que el exceso de regulación trae más perjuicio que beneficio. Creo firmemente en la capacidad de empresas como Vodafone y otras de la competencia para atender las necesidades actuales y futuras de los usuarios y lo último que necesita el mercado es una figura impuesta entre clientes y suministradores, que interprete lo que se debe proporcionar y de qué manera se debe proporcionar.

El equilibrio es delicado porque el espectro es un bien escaso y el punto de partida tremendamente asimétrico. El día en que se liberalizaron las telecomunicaciones, aquel 1994, se partía de una situación de monopolio y esa situación, si no en un porcentaje tan alto, sigue dándose tanto en aspectos fundamentales del mercado como en algunos de los mercados.

El fin del monopolio

TyC – En España estamos pendientes de una serie de negociaciones, de compras, de asociaciones entre compañías operadoras de telefonía que podrían cambiar completamente el panorama de nuestro mercado. De hecho, sería el fin del monopolio que ustedes denuncian continuamente; máxime si se respetan los acuerdos de compartición firmados previamente.

FR – Es cierto que en España se está invirtiendo en un número de redes superior al que la lógica económica aconseja o permite para que los números sean rentables. Por tanto, es lógico que haya movimiento.

Los acuerdos para compartir las infraestructuras de fibra existen y si se producen otro tipo de negociaciones entre compañías, dependiendo de los términos legales, éstos se tendrán que adaptar a la nueva situación.

Pero lo más importante es lo que mencionaba sobre el monopolio; ya que ésta es una de las enfermedades que tenemos en el mercado de las telecomunicaciones en España; porque igual que sí se produjo una liberalización del mercado en telefonía móvil, no lo hemos visto en telefonía fija.

La regulación actual tiene una asimetría muy preocupante. Empuja a que exista una mayor competencia allá donde la competencia es feroz (mercado móvil) y en cambio es benevolente con el antiguo monopolio del incumbente donde hay menor competencia.

Ejemplo claro es que sigue existiendo el límite de acceso de 30 Mbps para la reventa de la red de Telefónica, lo cual cuando las ofertas del mercado están en 100 Megas y hay quien anuncia 200 o en más largo plazo 500, que haya un límite para la reventa de 30 Mbps es una broma.

TyC – Hablando de la posición del regulador con respecto a Telefónica ¿Ha variado su criterio sobre el acuerdo con Yoigo?

FR – Nuestra posición ante el acuerdo de Telefónica y Yoigo sigue siendo clara: es una fusión encubierta. Consideramos que hay un pacto anticompetitivo donde se da abuso de posición dominante, se da cesión de espectro y donde hay, aparentemente, coordinación de conductas anticompetitivas. Estamos tremendamente preocupados ante la posibilidad de que exista lenidad con el incumbente y que el tiempo pase sin recibir una respuesta; lo cual, día a día, empeora la situación.

Es más, meses antes, surgió un interés comercial por Yoigo, por parte de diferentes compañías, que no pudo materializarse; ya que la adquisición conllevaba, a priori, una serie de anexos regulatorios complejos que desequilibraban la oferta y la demanda, por tanto dificultaban, y finalmente impidieron, la operación. Sin embargo, ahora, todo aquello parece no existir y Telefónica utiliza el espectro propiedad de Yoigo sin ningún derecho. Si se iban a modificar las condiciones, con respecto al cuarto operador, nos lo podían haber contado a todos.

TyC – Pero, entonces ¿no es un acuerdo de roaming?

FR - Lo importante es quién gestiona la frecuencia sobre la que se produce la 'llamada', en qué punto se conectan las diferentes redes. Es una cuestión muy técnica y es fácil crear bruma alrededor.

Se ha argumentado que Vodafone y Orange también tienen intereses comunes. Pero una cosa son acuerdos de inversión para compartir infraestructuras y otra que el producto de un señor, en este caso el espectro, lo utilice otro con su nombre, que pongan unos precios prácticamente iguales (anticompetitivo) y que lo escondan bajo aspectos técnicos.

Una demora peligrosa

TyC – El presidente de Telefónica España, Luís Miguel Gilpérez considera que, en este momento y durante un tiempo, su oferta convergente es y será la mejor. ¿Qué opinión le merece esta afirmación?

FR – El punto de partida del incumbente es absolutamente ventajosa en este terreno. Por eso, la diligencia regulatoria es tan importante y la demora en resolver las cuestiones o la benevolencia en el juicio es tremendamente lesivo para los intereses, no ya de la compañía que compite, sino de todo el sector.

Nosotros somos conscientes de que un porcentaje importante de nuestros clientes aspiran a tener servicios convergentes: conjunto de soluciones empaquetadas que combinan fijo, móvil e incluso televisión. Así, donde Vodafone tenía una red de ADSL, hemos puesto VDSL aumentando significativamente la velocidad y las prestaciones. Después, hemos llegado a un acuerdo con nuestro  competidor Orange y estamos desplegando de forma conjunta fibra; pero el que parte de una situación de monopolio siempre tiene la ventaja del 100% del mercado.

TyC - ¿Cuánto tiempo puede pasar hasta que se equilibre esa situación?

FR -  Depende de los ritmos de inversión, de aceptación y de normalización regulatoria del mercado. Y no hay escusa para ésto último. Creo que en todo país en que el incumbente tiene la estructura, el acceso a esa infraestructura debe ser obligatoria.

La consolidación en Europa 

TyC – Hablemos de otros países. Ya hace un año que los operadores lanzaron las campanas al vuelo ante el cambio de actitud de la Comisaria Kroes y la posibilidad de iniciar el camino de la consolidación; es decir de la reducción del número de empresas en Europa para alcanzar un mercado más competitivo. Sin embargo, 365 días después, las cosas siguen prácticamente igual...

FR – La necesidad de consolidación del mercado europeo de telecomunicaciones de la que se habló en febrero de 2013 sigue siendo igual, pero un año más tarde. La fragmentación de nuestro mercado frente al mercado norte americano o asiático se mantiene. Por tanto, la necesidad de actuar es más urgente porque el tiempo pasa y las cosas que se decían entonces siguen vigentes.

Éste es un negocio que necesita economías de escala, consolidación, tamaño. Europa persigue llegar a ser un mercado único pero bajo el formato de muchos mercados sofisticados y contiguos. Esa fragmentación dificulta alcanzar las economías de escala e, inevitablemente, debe cambiar. Además, exigirá cierto nivel de consolidación en cada país.

A todas luces, el número de contendientes es excesivo. Este negocio es intensivo en capital y requiere inversiones recurrentes muy elevadas para mantener calidad, aumentar capacidad necesaria y proporcionar nuevas oleadas tecnológicas. Por tanto, la capacidad de inversión está en riesgo si la fragmentación es excesiva.

En definitiva, sí ha habido avances. Se han movido muchas piezas, aunque aún no se hayan cerrado el mismo número de acuerdos.

Meros proveedores de datos

TyC – Cloud, redes SDN, Big Data, M2M, sociedad sensorizada... parece que el papel de los operadores en la sociedad se va a reducir a ser meros proveedores de datos...

FR – Asistimos al nacimiento de tecnologías tremendamente prometedoras que tienen dos cosas en común: una que su poderío viene de combinarse entre sí y otra, que todas ellas necesitan una sólida y poderosa infraestructura de red. Eso es lo que hace que, por un lado, sean una promesa (en algunos casos, una realidad deslumbrante) y por otra, que se cree un cierto aura alrededor de esa promesa y un reparto desigual del glamour de la misma.

El glamour, el encanto, siempre se vincula al servicio, a lo que el usuario toca,a lo que disfruta y, sin embargo, es misión del operador poner los medios y facilitar el desarrollo del mismo.

En esta situación, los nombres que brillan no son necesariamente los de los operadores, aunque éstos sean imprescindibles para que todo esto funcione. Además, aportan valor en cada uno de los eslabones de una cadena que no deja de crecer.

Entre ejecutivos y trabajadores

TyC – Me gustaría terminar con temas más sociales porque parece que hoy, en España aumenta de forma alarmante el escalón que separa el sueldo de los altos ejecutivos con el de los trabajadores. Usted es el más alto ejecutivo de una empresa que acaba de pasar por un expediente de regulación de empleo, por tanto me parece una voz autorizada para responder a ésto.

FR – A mí la etiqueta de empresario me merece mucho respeto y distingo entre empresario y ejecutivo de empresa. El primero es aquel que expone su dinero, su talento, su esfuerzo y su trabajo. Por tanto, tiene una cuota de riesgo mucho mayor que la de ejecutivos de empresa, aunque estos tengan gran responsabilidad. Unos y otros participan de una condición que es el realismo; la necesidad de estar muy cerca de la realidad porque tienen que conseguir unos objetivos a través de una cuenta de resultados o viceversa. Pero en el mundo de los ejecutivos ésto no siempre ocurre; hay mucho 'cuento', muchas actuaciones antipáticas -y vaya esto por quienes se construyen un invernadero a su alrededor donde conservar prerrogativas como si tuvieran derecho a ellas o aquellos que constantemente critican comportamientos públicos pero sin respetar las normas básicas a las que todos estamos obligados-.

Aclarado ésto, los informes dicen que se está separando la capa alta de la capa baja de la sociedad y tal vez, en una dramatización excesiva, que está desapareciendo la clase media. Y lo que es peor, también se dice que la nueva sociedad del conocimiento no necesita esa clase media, lo cual puede ser una tragedia, porque la mayoría de las conquistas de las democracias están vinculadas a esas clases medias. Por tanto, es un tema muy profundo en el que no se puede caer en la simplificación.

En lo que nos afecta. En tiempos de vacas gordas uno no piensa o no quiere pensar en las vacas flacas; pero si tienes un poco de inteligencia, comprendes la dinámica de los mercados, la existencia de ciclos económicos, si conoces la historia del mundo, el eterno retorno del vértigo de Nietzsche... son posibilidades que uno intuye y te preparas para ello.

En nuestro caso concreto, cuando empezó la crisis y los números empezaron a decaer, me senté con mi equipo a hacer predicciones matemáticas sobre lo que podía pasar y reconozco que nunca llegué a pensar que el estado de estas vacas flacas fueran a durar tanto. Jamás supusimos que en un sector tan determinante como éste llegaríamos a 2014 con los ingresos en contracción o con  condiciones regulatorias inaceptables.

Nosotros aspirábamos a realizar la travesía con toda la gente que estaba con nosotros en el barco. De hecho, el ERE no se ha hecho hasta 2013.

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