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El melón de los procesadores de Samsung

miércoles 22 de octubre de 2014, 13:04h

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Tal vez por esa inercia que creamos los periodistas en nuestros lectores a lo largo de los años de trabajo, tal vez porque el consumidor ya sabe lo que quiere, tal vez porque ninguno podemos realmente constatar las diferencias más allá del papel, lo cierto es que Samsung ha abierto un melón complicado de digerir a pesar de ser sabroso. Hablamos de su política de semiconductores y de una gama de chips multicore, los Exynos, nacidos para competir con un líder de primera división, Snapdragon de Qualcomm, que está generando algo más que dolores de cabeza en los despachos de Corea.

Y si es cierto que la californiana es envidiada, odiada y deseada por quienes consideran que se ha convertido en una máquina de hacer dinero derivado de sus patentes de uso universal; también lo es que desde aquel viejo intento de los fabricantes europeos de llegar a la 3G sin su ayuda y el estrepitoso fracaso que tuvieron, el mundo de las telco está rendido, indefectiblemente, a la empresa de los Jacob. Al menos, en lo que a gama alta se refiere y con el permiso de la pujante MediaTek, en los segmentos bajo y medio, o del mismísimo Intel.

Con base tecnológica, o no, los consumidores han llegado a la identificación de un terminal con procesador Qualcomm como sinónimo de calidad, potencia, rendimiento, hiperconexión, efectividad e incluso ahorro de batería. Algo así como conducir un Ferrari, aunque podamos constatar, ahora más que nunca, que no siempre sus motores propulsan al líder. Si les dan a elegir, y son de los que saben o creen saber, exigirán marca e incluso modelo en el corazón del ‘gadget’ y en eso, son imbatibles los de San Diego.

Buscar los orígenes del problema de Samsung y los procesadores nos podría llevar, tal vez, a la alianza Samsung – Apple de hace unos años y al polémico y mil veces juzgado resultado de la misma o, incluso, a algo tan fácil como que la asiática suele hacer dos versiones de sus terminales ‘premium’ uno con Exynos y otro con Snapdragon y no sólo al comprador de a pie, sino a los operadores y a los distribuidores les choca la maniobra.

Si un terminal se presenta al mundo con un motor que le concede unas virtudes; si las pruebas de producto o los test de rendimiento internos e incluso sobre la red se realizan con el mismo y, a medio plazo, en unos u otros mercados, en uno u otro momento, la ingeniería se cambia, el comprador, sea mediador, sea final, puede incurrir en el error de relacionar mentalmente aquello del gato y la liebre.

En mi modesta opinión, los productos de Samsung no necesitan maniobras. Por lo general son buenos, buenos muy buenos, aportan investigación, innovación y algo primordial: imaginación y servicios. Ahí está su liderazgo mundial para constatarlo. Y supongo que su incursión en el mundo de los procesadores responde a temas estratégicos, económicos o a un devenir de una aventura que inició y no encuentra razones para abandonar, muy a pesar de Apple.

La relación Qualcomm / Samsung tengo la impresión de que debe ser como la de los matrimonios bien avenidos: no pueden vivir el uno sin el otro, pero el nivel de exigencia, los recelos o la sombra de la infidelidad, a veces desemboca en conflicto.

Lo más curioso es que cualquier dispositivo Samsung Exynos requiere un MODEM de comunicación exento y que éste suele ser, igualmente, de Qualcomm. ¿Entonces? No se entiende la tensión cuando el camino hacia el Olimpo lo han recorrido juntos.

Si somos sinceros, hay que reconocer que desde el momento en que Samsung presenta un terminal, suele informar de que va a fabricar dos versiones; en eso son claros. Sin embargo, la sombra de la duda surge poco a poco y eso no es bueno para nadie. Ni para el fabricante, ni para el consumidor, ni para el mediador, que más allá del distribuidor suele ser el equipo ejecutivo que se sienta frente a éste.

Igual el problema es tan fácil como ajustar eso que llaman ‘time to market’ para el que Qualcomm suele estar dispuesto; igual bastaba con explicar claramente las bondades del Exynos, que las tiene.

El Exynos 5, que ha salido recientemente al mercado, es un octacore 4+4 de 32 bits con arquitectura Cortex1/ bigLittle, GPU ARM Mali T 628 y una velocidad de reloj que oscila entre los 1.3 y 1.8 GHz.

Lo último de Qualcomm se llama Snapdragon 615 8x 64 bits y lo ha presentado en la IFA integrado en un HTC en lo que se entendió como un bombazo.

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