El problema esta vez no radica tanto en el hecho de incluir una nueva función basada en IA en el apartado fotográfico, algo cada vez más común en las marcas de móviles, sino el hecho de que la inclusión de este asistente ha creado una experiencia peor a la fotografía original, algo duramente criticado por los usuarios en redes sociales.
Una IA que no edita fotos, sugiere cambios
Ante la polémica, Sony ha aclarado que el sistema no modifica las fotografías después de ser tomadas, el AI Camera Assistant analiza distintos parámetros antes de capturar la imagen, como la iluminación, la distancia al sujeto, el fondo o la exposición, para ofrecer varias recomendaciones automáticas al usuario. Es más, la función muestra cuatro posibles configuraciones diferentes y permite elegir cuál aplicar antes de realizar la fotografía.
Además, el sistema también puede sugerir el mejor encuadre o composición para la escena, algo que, sobre el papel, puede tener sentido y encajar con la tendencia actual de integrar la IA contextual en la experiencia fotográfica, pero el problema es que las imágenes de prueba utilizadas por Sony para demostrarlo han terminado generando el efecto contrario.

De hecho, muchos usuarios han señalado problemas evidentes en las versiones sugeridas por la IA, saturación excesiva, fondos artificiales o contrastes exagerados; modificaciones exageradas y mal aplicadas que crean una imagen demasiado procesada, algo que se aleja de los valores habituales de la marca japonesa.
De Xperia a la IA, el adiós a la fotografía de Sony
Durante años, Sony ha intentado construir la identidad de Xperia alrededor de una experiencia fotográfica mucho más manual y cercana al mundo de sus cámaras Alpha, dispositivos que siempre han destacado por ofrecer controles avanzados, colores naturales y un procesado menos agresivo que el de otras marcas como puede ser Samsung o Apple.
Asimismo, la sorpresa resulta más llamativa aún teniendo en cuenta el nivel fotográfico que pretende ofrecer el nuevo Xperia 1 VIII, un hardware fotográfico que sigue estando a gran nivel, pero que no consigue brillar debido a cómo la marca está intentando entrar en la carrera de la IA generativa y el procesado automático sacrificando precisamente aquello que diferenciaba a Xperia frente al resto del mercado.
El movimiento refleja cómo una marca como Sony no puede competir en un mercado dónde las grandes marcas llevan años por delante, una marca que no compite en volumen ni en ecosistema de IA frente a gigantes como Google, Samsung o Apple, donde el procesado computacional y las funciones generativas llevan años siendo una parte central de la experiencia.