Un estudio realizado por NordPass sobre los hábitos de almacenamiento de contraseñas en ocho mercados muestra que alrededor del 30% de los usuarios de Internet guarda sus claves en el navegador. Entre las razones para hacerlo, la comodidad ocupa el primer puesto, seguida de la facilidad de uso y, posteriormente, el hecho de que se trate de una opción gratuita.
En concreto, el 51% de los encuestados señala la comodidad como uno de los motivos para utilizar el gestor de contraseñas integrado en el navegador, mientras que el 44% destaca su facilidad de uso. El 32% menciona que es gratis, la confianza en el proveedor del navegador, con un 29%, y la percepción de que el servicio es suficientemente seguro, con un 28%, aparecen por detrás. Los resultados dibujan una situación en la que el precio tiene importancia, pero no es el factor principal, para muchos usuarios, el problema parece estar más relacionado con la inmediatez: utilizar la herramienta que ya tienen disponible en el navegador resulta más sencillo que buscar, instalar y configurar una solución específica.

El navegador se convierte en el lugar más sencillo para guardar las claves
El funcionamiento de los gestores integrados en los navegadores explica buena parte de su popularidad, cuando un usuario crea una cuenta nueva, el propio navegador puede ofrecerle almacenar automáticamente sus credenciales. A partir de ese momento, la contraseña queda disponible para completar futuros inicios de sesión sin necesidad de introducirla manualmente.
Karolis Arbaciauskas, director de producto de NordPass y de su empresa matriz, Nord Security, apunta precisamente a este comportamiento como una de las razones que explican la adopción de estas herramientas. Según su planteamiento, muchas personas deciden cómo almacenar sus contraseñas en el mismo momento en que una página web les solicita crear una cuenta, por lo que la opción que aparece integrada en el navegador termina siendo la alternativa más inmediata.
El problema aparece cuando la facilidad de uso lleva a los usuarios a concentrar una parte importante de sus credenciales en un único entorno, las contraseñas almacenadas de esta manera están vinculadas a la cuenta principal utilizada para sincronizar los datos del navegador.
Por ello, un acceso no autorizado a esa cuenta podría comprometer las credenciales almacenadas en ella, el riesgo adquiere una dimensión todavía mayor cuando el usuario reutiliza las mismas contraseñas en diferentes servicios, ya que una credencial obtenida en una filtración puede servir para intentar acceder a otras cuentas.
La gratuidad también plantea preguntas sobre el modelo de negocio
El estudio señala que un 32% de los usuarios considera que el hecho de que guardar las contraseñas en el navegador sea gratis es una razón para utilizar esta opción, desde NordPass se plantea, además, una cuestión más amplia sobre el funcionamiento de los servicios digitales gratuitos, Arbaciauskas sostiene que los servicios que no cobran directamente al usuario necesitan encontrar otras vías para generar ingresos. No obstante, la propia fuente también diferencia entre modelos gratuitos que pueden obtener ingresos mediante los datos y aquellos proveedores que ofrecen una versión gratuita junto a alternativas de pago con funciones adicionales.
Esta cuestión no significa que todos los gestores de contraseñas gratuitos tengan necesariamente un modelo basado en la explotación de datos, el propio material de NordPass plantea el asunto como una consideración que los usuarios deberían tener en cuenta al elegir un servicio, conocer cómo funciona, qué información recopila y cuáles son sus condiciones de uso.

En cualquier caso, el estudio refleja que el precio continúa teniendo un peso relevante en la decisión, incluso cuando se trata de una herramienta destinada a proteger uno de los elementos más importantes de la seguridad digital, las credenciales de acceso. Una de las características que destaca NordPass es la denominada arquitectura de conocimiento cero, según la compañía, este modelo implica que los datos se cifran en el dispositivo del usuario antes de salir de él, de manera que el proveedor no puede acceder directamente a las claves almacenadas.
Esta arquitectura busca reducir el riesgo de que las contraseñas puedan ser consultadas incluso desde la propia infraestructura del proveedor, sin embargo, las características concretas y el funcionamiento del cifrado pueden variar entre servicios, por lo que los usuarios deben revisar las especificaciones de cada gestor antes de elegirlo.
Otra diferencia señalada por NordPass está relacionada con la interoperabilidad, los gestores especializados no dependen necesariamente de un único navegador o ecosistema y pueden utilizarse en diferentes navegadores, sistemas operativos y dispositivos. Esto permite mantener las credenciales sincronizadas incluso cuando una persona combina, por ejemplo, un ordenador con un smartphone de diferentes plataformas.
Además, este tipo de aplicaciones puede incorporar herramientas que no siempre están presentes en los gestores integrados de los navegadores, entre ellas aparecen los sistemas para detectar posibles filtraciones de datos, comprobadores de seguridad de contraseñas, funciones de email masking o almacenamiento seguro de documentos.
España, entre los mercados analizados
La investigación de NordPass se realizó entre consumidores de ocho países, Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Australia, Francia, Alemania, Italia y España. Según los resultados proporcionados por la compañía, entre el 40% y el 50% de los encuestados en los diferentes mercados analizados afirma guardar sus contraseñas en el navegador. Los datos muestran así que el almacenamiento integrado se ha convertido en una práctica extendida internacionalmente.
Más allá de la elección de una herramienta concreta, el principal riesgo señalado por la investigación está relacionado con la concentración de credenciales y, especialmente, con la reutilización de contraseñas. Una cuenta principal comprometida puede facilitar el acceso a otras credenciales almacenadas, mientras que utilizar la misma clave en diferentes servicios aumenta las posibilidades de que una filtración termine afectando a varias cuentas.