En un momento en el que la digitalización avanza a gran velocidad, el verdadero salto tecnológico ya no depende solo del software ni únicamente del hardware, sino de la capacidad de ambos para trabajar de forma integrada. Esa es la idea que Bosch ha llevado a CES 2026, donde la compañía ha mostrado cómo la combinación entre lo físico y lo digital se está convirtiendo en el motor que define el futuro de la movilidad, la fabricación y la tecnología aplicada al día a día.
En este sentido, Tanja Rueckert, miembro del consejo de administración de Bosch, ha explicado que la trayectoria de la compañía le permite conectar ambos universos con naturalidad. Por su parte, Paul Thomas, presidente de Bosch en Norteamérica, ha señalado que el profundo conocimiento interno en software y hardware constituye la base sobre la que se apoya el crecimiento del grupo y su capacidad para innovar a largo plazo.
Además, esta visión se traduce también en cifras. Bosch prevé que, a comienzos de la próxima década, las ventas de software y servicios superen los 6.000 millones de euros, impulsadas en gran medida por la inteligencia artificial. De ese volumen, alrededor de dos tercios procederán del área de Mobility, donde el software, los sensores y los sistemas de alto rendimiento están adquiriendo un peso cada vez más estratégico. A más largo plazo, la compañía espera duplicar estos ingresos hasta superar los 10.000 millones de euros a mediados de la década de 2030, respaldados por una inversión en IA que alcanzará los 2.500 millones de euros antes de 2027.
Este enfoque se refleja de forma clara en el ámbito del automóvil, donde la inteligencia artificial ya está transformando la experiencia de conducción. En CES 2026, Bosch ha presentado un nuevo cockpit basado en IA que permite personalizar el entorno del vehículo de forma avanzada. Gracias a modelos de lenguaje capaces de interpretar tanto la voz como el contexto visual, el sistema puede interactuar de manera natural con el conductor y anticipar sus necesidades, desde la búsqueda automática de aparcamiento hasta la gestión de tareas durante reuniones online.
Al mismo tiempo, la compañía continúa consolidándose como proveedor clave de tecnologías by-wire, esenciales para la conducción automatizada y definida por software. Al sustituir los sistemas mecánicos tradicionales por señales eléctricas en frenos y dirección, estas soluciones abren nuevas posibilidades en diseño, seguridad y control del vehículo. Bosch estima que sus tecnologías brake-by-wire y steer-by-wire generarán ingresos acumulados superiores a 7.000 millones de euros hasta 2032, en un mercado que seguirá ganando tracción durante la próxima década.
Por otro lado, el papel del software no se limita únicamente a la automatización de la conducción, sino que también contribuye de forma directa al confort y a la seguridad. El sistema Vehicle Motion Management permite coordinar de manera centralizada frenos, dirección, chasis y propulsión, ajustando el comportamiento del vehículo a las necesidades del conductor. De este modo, se reducen movimientos bruscos y balanceos, ayudando a prevenir el mareo y facilitando la transición hacia escenarios de conducción autónoma.
En paralelo, Bosch ha presentado su nuevo Radar Gen 7 Premium, que combina sensores avanzados e inteligencia artificial para mejorar las funciones de asistencia a la conducción. Gracias a su precisión y alcance, el sistema es capaz de detectar objetos pequeños, como neumáticos o palés, a más de 200 metros, incluso en situaciones de tráfico complejas, permitiendo respuestas más rápidas y seguras.
La integración entre software y hardware también se extiende a otros ámbitos de la movilidad. En el caso de las bicicletas eléctricas, la aplicación eBike Flow incorpora ahora una función que permite marcar la bicicleta o la batería como robada. De este modo, se dificulta su reventa y se refuerza la seguridad del usuario, ya que cualquier intento de conexión posterior genera una advertencia automática para compradores, distribuidores o autoridades.
Detrás de muchas de estas innovaciones se encuentran los sensores, auténticos protagonistas silenciosos de la digitalización. En CES 2026, Bosch ha dado a conocer su nueva plataforma de sensores MEMS BMI5 AI, que integra funciones de inteligencia artificial directamente en sensores de movimiento. Gracias a su precisión, eficiencia energética y capacidad para interpretar contextos, estos sensores resultan clave en aplicaciones como la realidad virtual, la realidad aumentada y la robótica, permitiendo que los sistemas comprendan su entorno incluso cuando la información visual es limitada.
Asimismo, la visión de futuro de Bosch alcanza de lleno al ámbito industrial. Durante la feria, la compañía ha anunciado la ampliación de su colaboración con Microsoft para desarrollar Manufacturing Co-Intelligence, una solución basada en IA agéntica orientada a optimizar procesos de producción, mantenimiento y cadenas de suministro. Según Rueckert, este enfoque permite detectar desviaciones en fases tempranas, reducir tiempos de inactividad y aliviar la carga de trabajo de los empleados, haciendo que las fábricas sean más eficientes y escalables. Entre los primeros clientes que adoptarán esta solución se encuentra Sick AG, referente mundial en sensores industriales.
Por último, Bosch ha presentado una propuesta innovadora para combatir la falsificación de productos. Origify dota a los objetos de un ADN digital basado en las características físicas únicas de su superficie, sin necesidad de etiquetas ni chips adicionales. A través de un análisis visual en tiempo real, esta tecnología permite verificar la autenticidad de un producto en cuestión de segundos, reforzando la trazabilidad y la confianza tanto de marcas como de consumidores.
En conjunto, las propuestas de Bosch en CES 2026 dibujan un escenario en el que la integración entre software y hardware deja de ser un concepto teórico para convertirse en una palanca real de transformación. Una estrategia que no solo impulsa la innovación tecnológica, sino que redefine cómo nos movemos, cómo producimos y cómo la tecnología se integra, cada vez con mayor naturalidad, en la vida cotidiana.