Durante la madrugada del 3 de enero, los reportes independientes de tráfico y disponibilidad de red que comparte el organismo NetBlocks, especializado en el seguimiento de la libertad y resiliencia de Internet a escala global, ha dejado una huella visible en la conectividad en varios puntos de la capital venezolana.
El impacto se ha producido precisamente coincidiendo con la intervención militar llevada a cabo por fuerzas militares estadounidenses con diferentes bombardeos a objetivos militares en la capital venezolana y que ha derivado en la captura y salida del país del dictador Nicolás Maduro junto a su esposa, Cilia Flores.
En concreto, las métricas de NetBlocks reportan una caída de la conectividad en partes de Caracas, correlacionada con interrupciones del suministro eléctrico durante la operación militar estadounidense. Los gráficos publicados muestran descensos bruscos en los niveles de conexión normalizada en distritos como Caricuao y zonas del Distrito Federal, con mínimos que llegaron a situarse muy por debajo de los valores habituales.
El origen técnico de la interrupción
Desde un punto de vista técnico, el patrón detectado apunta a un fallo inducido por energía y no a un bloqueo selectivo de red. Asimismo, la estabilidad previa y posterior de los enlaces sugiere que los operadores no aplicaron medidas de censura deliberada en ese intervalo. En este sentido, el impacto se explica por la dependencia directa de nodos de acceso, estaciones base y centros de datos locales respecto al suministro eléctrico, incluso cuando existen sistemas de respaldo.
Además, la información recopilada por NetBlocks permite establecer una cronología precisa entre el inicio de los cortes y la degradación del servicio, un elemento clave para diferenciar entre fallos estructurales, sabotajes de red o caídas colaterales derivadas de acciones sobre infraestructuras físicas.

Todo esto ha provocado problemas para que la población caraqueña haya podido acceder a internet e incluso realizar llamadas telefónicas, provocando incertidumbre entre los ciudadanos debido a las explosiones y las altas horas de la noche en la que se ha llevado a cabo la operación.
En este sentido, la conectividad se ha visto afectada como consecuencia indirecta de acciones sobre infraestructuras físicas y del despliegue de medidas de emergencia. No existen, por el momento, indicios técnicos que apunten a un apagón digital planificado con fines de control informativo, un matiz relevante para el análisis desde la óptica de las telecomunicaciones.