La nueva red social W Social se presenta en Davos como una plataforma europea que apuesta por privacidad, verificación real de usuarios y comunicación democrática frente al modelo dominante de las grandes redes globales.
El lanzamiento de una nueva red social europea en pleno Foro Económico Mundial de Davos no es casualidad. En un contexto marcado por la desinformación, la automatización del discurso público y la dependencia tecnológica de plataformas estadounidenses, W Social emerge como una propuesta que busca redefinir la conversación digital desde Europa.
La iniciativa está liderada por Anna Zeiter, experta en privacidad y datos, hasta ahora directora global de privacidad de eBay, que abandona su cargo para asumir la dirección ejecutiva de este nuevo proyecto.
W Social nace con la ambición explícita de convertirse en una alternativa europea a X, la antigua Twitter. Su planteamiento se apoya en la idea de soberanía digital, entendida como la capacidad de Europa para contar con infraestructuras propias, reglas claras y control efectivo sobre los datos y los algoritmos que influyen en el debate público. La plataforma se lanza en un momento de crecientes tensiones geopolíticas entre Europa y Estados Unidos, así como de preocupación institucional por el impacto de las redes sociales en los procesos democráticos.
Verificación obligatoria y fin de los bots
Uno de los elementos centrales del diseño de W Social es la verificación obligatoria de todos los usuarios como personas reales. La plataforma no permitirá cuentas anónimas ni automatizadas, con el objetivo de eliminar bots, perfiles falsos y redes coordinadas de desinformación. Cada usuario deberá acreditar su identidad mediante mecanismos de verificación que confirmen que detrás de cada cuenta hay un ser humano.
Según ha defendido su dirección durante la presentación en Davos, esta decisión pretende reforzar la confianza en el contenido y reducir la manipulación algorítmica del discurso público.
Asimismo, busca cambiar la dinámica de interacción habitual en redes sociales, donde el anonimato y la automatización han amplificado fenómenos como el discurso de odio o la polarización extrema.

Privacidad, datos y cumplimiento normativo europeo
La arquitectura técnica de W Social se apoya en el alojamiento de datos en servidores europeos y sujeción estricta a la normativa comunitaria de protección de datos. El cumplimiento del Reglamento General de Protección de Datos forma parte del núcleo del proyecto, tanto en el diseño de la plataforma como en sus procesos internos.
Este enfoque refleja la trayectoria profesional de Anna Zeiter, con una carrera vinculada a la privacidad, el derecho digital y la gobernanza de datos. La plataforma se presenta como un entorno en el que los usuarios mantienen un mayor control sobre su información personal y en el que la explotación de datos no constituye el eje del modelo de negocio.
W Social propone un replanteamiento del funcionamiento de los algoritmos de recomendación para los usuarios reciban contenido procedente de distintas “burbujas” de opinión
Más allá de la verificación, W Social propone un replanteamiento del funcionamiento de los algoritmos de recomendación. La plataforma contempla opciones para que los usuarios reciban contenido procedente de distintas “burbujas” de opinión, con el objetivo de mitigar el sesgo informativo y fomentar una conversación más plural.
Desde la dirección del proyecto se defiende una concepción de la libertad de expresión vinculada a valores democráticos, en la que el alcance del discurso no dependa exclusivamente del poder económico, la viralidad artificial o la amplificación algorítmica. Este planteamiento ha generado tanto apoyos como críticas, con detractores que alertan de posibles riesgos de control o moderación excesiva.
Gobernanza, apoyos y estado del proyecto
Actualmente está en fase de lanzamiento inicial y aún no está abierta al público general
W Social cuenta desde su presentación con un consejo asesor integrado por figuras políticas y empresariales europeas, incluidos exministros y responsables del ámbito tecnológico. La empresa tendrá sede jurídica en Suecia y un equipo distribuido en distintos países europeos, con previsión de abrir oficinas en ciudades como Berlín y París.
En la actualidad, la plataforma se encuentra en fase de lanzamiento inicial y aún no está abierta al público general, como se puede comprobar en la página web. La hoja de ruta contempla una beta en los próximos meses y una apertura progresiva a lo largo de 2026.