La inteligencia artificial ha superado la fase de prueba en buena parte de las organizaciones de Europa y Oriente Medio, dibujando un escenario de consolidación en el que la IA pasa a ser un elemento estructural de la estrategia empresarial.
El informe CIO Playbook 2026 que ha elaborado IDC para Lenovo, basado en entrevistas y encuestas a más de 800 responsables de tecnología y negocio en la región EMEA, confirma un cambio relevante en el papel de los CIO. La prioridad ya no pasa por explorar casos de uso aislados, sino por crear las condiciones técnicas, organizativas y de gobierno necesarias para llevar la inteligencia artificial a producción de forma estable y segura.
De la experimentación al despliegue en procesos críticos
Los datos del informe muestran que más de la mitad de las organizaciones en EMEA ya cuenta con soluciones de inteligencia artificial operativas. Además, el 94% de las empresas espera obtener un retorno positivo de sus inversiones en IA, lo que evidencia una mayor madurez en la definición de objetivos y métricas de negocio.
Este avance también se refleja en los presupuestos. El 93% de los CIO prevé aumentar la inversión en inteligencia artificial en 2026, con un crecimiento medio cercano al 10%. A diferencia de ejercicios anteriores, la financiación de estos proyectos deja de depender exclusivamente del área de TI y se extiende a departamentos como operaciones, finanzas, recursos humanos o atención al cliente.
Sin embargo, el estudio identifica un cuello de botella persistente: solo el 46% de las pruebas de concepto logra escalar hasta producción. Las principales barreras se sitúan en la integración con sistemas heredados, la falta de modelos operativos claros y una adopción interna todavía desigual, más que en la propia tecnología.
Infraestructura híbrida y soberanía del dato
La arquitectura tecnológica emerge como uno de los pilares de esta nueva etapa. El 82% de las organizaciones apuesta por un modelo híbrido que combina cloud público, infraestructuras locales y edge computing. Esta aproximación responde a la necesidad de equilibrar escalabilidad, latencia, control del dato y cumplimiento normativo.
En sectores regulados o intensivos en datos, como telecomunicaciones, industria, energía o servicios financieros, el despliegue de capacidades de inferencia cerca del origen de la información se consolida como una prioridad. Uno de cada cuatro CIO identifica ya la inversión en dispositivos de IA para inferencia local como una de las principales líneas de gasto a corto plazo.
Este enfoque permite, además, gestionar carteras de inteligencia artificial cada vez más complejas, en las que conviven modelos predictivos tradicionales, soluciones de IA generativa y sistemas autónomos diseñados para operar de forma continua.
Los agentes de IA ganan protagonismo
Uno de los elementos más destacados del CIO Playbook 2026 es el auge de los agentes de inteligencia artificial. El interés por este tipo de sistemas creció un 65% interanual y más de la mitad de las organizaciones planea avanzar hacia su adopción en 2026.
Los casos de uso prioritarios se concentran en ámbitos como ciberseguridad, operaciones, mantenimiento, análisis financiero y atención al cliente. A diferencia de la automatización clásica, los agentes combinan modelos de lenguaje, razonamiento y ejecución para llevar a cabo tareas completas con un mayor grado de autonomía.
No obstante, el informe advierte de que este salto introduce nuevos desafíos. La supervisión humana, la trazabilidad de las decisiones y la definición de límites operativos se convierten en requisitos indispensables para evitar riesgos técnicos, legales y reputacionales.

Gobernanza y control, el gran reto pendiente
Pese al avance en adopción, la gobernanza sigue siendo uno de los principales frenos para escalar la inteligencia artificial. Solo una minoría de organizaciones dispone de marcos integrales que aborden privacidad, seguridad, uso responsable y cumplimiento normativo de forma transversal.
Entre las preocupaciones más citadas figuran la protección de datos, los riesgos de seguridad, la calidad de la información utilizada para entrenar modelos y la proliferación de iniciativas de shadow AI fuera del control corporativo. El informe subraya que, sin un modelo de gobierno operativo y continuo, la IA difícilmente podrá desplegarse en procesos de misión crítica.
Los CIO más avanzados apuestan por integrar la gobernanza directamente en los flujos de trabajo, con políticas claras, auditorías constantes y mecanismos de control que acompañen todo el ciclo de vida de los sistemas de inteligencia artificial.
Talento, cultura y adopción interna
La dimensión organizativa completa el mapa de retos. Las empresas que obtienen mejores resultados abordan la adopción de la IA como un proceso de transformación cultural. En lugar de limitarse a formaciones puntuales, impulsan programas de capacitación continua, comunidades internas de práctica y la integración de la inteligencia artificial en herramientas ya utilizadas por los empleados.
El papel de la alta dirección resulta clave en este proceso. El estudio señala que las iniciativas tienen mayor aceptación cuando la IA se comunica como un complemento al trabajo humano y no como un sustituto, lo que reduce resistencias y acelera la adopción.
En este contexto, el CIO Playbook 2026 describe un escenario en el que la inteligencia artificial se consolida como una capacidad estructural del negocio en EMEA. La atención de las organizaciones se desplaza ahora hacia la ejecución: infraestructuras híbridas, agentes de IA bajo control, marcos de gobernanza sólidos y una adopción interna alineada con los objetivos corporativos.