La compra del dominio AI.com por 70 millones de dólares ha reescrito los registros históricos del mercado digital y ha situado de nuevo el foco en la convergencia entre inteligencia artificial, software y nuevos modelos de interacción tecnológica.
La operación, cerrada en abril de 2025 y desvelada públicamente en febrero de 2026, se ha convertido en la transacción más elevada jamás conocida por un nombre de dominio, además de haber sido abonada íntegramente en criptomonedas. Sin embargo, más allá de la cifra, el movimiento funciona como punto de partida de un proyecto tecnológico que busca redefinir el papel de la IA en el día a día de usuarios y empresas.
Detrás de la operación se encuentra Kris Marszalek, fundador y consejero delegado de Crypto.com, quien ha vinculado el dominio a una nueva plataforma orientada al despliegue de agentes de inteligencia artificial autónomos. El lanzamiento del servicio se realizado en paralelo a una campaña de alto impacto durante la Super Bowl, lo que subraya la intención de posicionar AI.com como una marca de referencia en la siguiente fase de evolución de la IA de consumo.
Del dominio al producto: qué es AI.com
AI.com se presenta como una plataforma que permite crear agentes de inteligencia artificial personales capaces de ejecutar tareas reales, no limitarse a conversaciones. A diferencia de los asistentes tradicionales, el sistema ofrece a cada usuario un agente con acceso a un entorno informático completo, lo que amplía de forma notable su campo de acción.
Tras reservar un identificador, la plataforma despliega automáticamente un agente operativo. Cada uno cuenta con un ordenador virtual propio desde el que puede interactuar con aplicaciones, navegar por la web, gestionar correos electrónicos o coordinar flujos de trabajo. El planteamiento busca transformar la IA en un intermediario activo entre el usuario y el software, con capacidad para actuar de forma persistente hasta completar una tarea.
Según la información facilitada por la compañía, los agentes pueden encargarse de acciones cotidianas como organizar agendas, programar reuniones, realizar compras, cancelar suscripciones o planificar viajes. En el ámbito profesional, el enfoque se amplía hacia la gestión de proyectos, la atención a clientes, la preparación de documentación o la coordinación de equipos.
Uno de los elementos diferenciales de AI.com reside en la autonomía de sus agentes. Cuando el sistema no dispone de una función predefinida para una tarea concreta, el agente puede generar el código necesario para ejecutarla, lo que reduce la dependencia de integraciones cerradas y amplía su margen de actuación.
Desde el punto de vista técnico, AI.com se apoya en OpenClaw, un framework de agentes de código abierto que ha ganado visibilidad en el ecosistema de la IA. La plataforma añade una capa de simplificación y refuerzo de seguridad orientada a su uso por perfiles no técnicos, lo que amplía su alcance potencial.
Seguridad y control de datos como eje central
La gestión de datos ocupa un papel central en la propuesta. Cada agente funciona con claves de cifrado individuales, un aspecto que la compañía destaca como garantía de privacidad. El modelo busca evitar concentraciones de información sensibles en sistemas compartidos y reforzar el control del usuario sobre sus datos y acciones.
Este enfoque adquiere especial relevancia en un contexto donde los asistentes de IA manejan información personal, financiera y profesional de forma constante. La arquitectura planteada pretende responder a una de las principales reticencias del mercado frente a la adopción masiva de agentes autónomos.