Sony ha desarrollado una tecnología capaz de identificar qué obras musicales subyacen en canciones generadas por inteligencia artificial, una herramienta que podría transformar el debate sobre derechos de autor y entrenamiento de modelos de IA en la industria musical.
El sistema permite cuantificar la contribución de compositores y catálogos concretos en una pieza creada por algoritmos, lo que facilitaría que los titulares de derechos reclamen compensaciones económicas.
La iniciativa surge en un contexto de creciente presión judicial sobre las compañías de inteligencia artificial por el uso presuntamente no autorizado de música, vídeo y textos protegidos por copyright para entrenar sus modelos. En el ámbito musical, además, proliferan canciones generadas con voces de artistas reconocidos que circulan en plataformas digitales.
Cómo funciona la tecnología de Sony AI
El sistema, desarrollado por Sony AI, la división de investigación y desarrollo del grupo japonés, opera mediante dos vías. Cuando el desarrollador de inteligencia artificial coopera, Sony conecta directamente con el sistema base del modelo para obtener datos de entrenamiento y analizar qué canciones se han utilizado. En caso de no existir colaboración, la herramienta compara la música generada por IA con catálogos existentes y estima qué obras originales han servido de referencia.
La tecnología puede incluso cuantificar porcentajes de influencia. Según la información publicada por el medio japonés Nikkei Asia, el sistema es capaz de determinar, por ejemplo, que una canción generada incorpora un 30% de elementos asociados a los Beatles y un 10% a Queen. Este nivel de granularidad permitiría establecer un marco de reparto de ingresos en función de la contribución real de cada obra original.
Sony considera que este avance puede sentar las bases de un sistema de distribución de ingresos derivados de música creada por inteligencia artificial, de modo que los compositores y titulares de derechos reciban una compensación proporcional. Asimismo, el mecanismo podría servir como herramienta preventiva frente a infracciones de copyright.
Marco legal
En Japón, la legislación distingue entre derechos de autor, que corresponden a compositores, letristas y editoriales, y derechos conexos, que pertenecen a intérpretes y productores fonográficos. Sony controla importantes sellos discográficos y una editorial musical, además de poseer la mitad del catálogo del fallecido Michael Jackson, entre otros grandes artistas. Estas entidades gestionan regalías cuando las canciones se utilizan en cine, televisión o plataformas de streaming.
Si se logra identificar con precisión qué música se emplea para entrenar y generar contenido con IA, los titulares podrían reclamar regalías a los desarrolladores tecnológicos, de forma análoga a lo que ocurre en otros usos comerciales.
El desarrollo se produce en paralelo a litigios relevantes en Estados Unidos. Sony Music Entertainment figura entre las compañías que demandaron a generadores musicales como Suno y Udio por presunta “infracción masiva” de material protegido. Mientras Universal Music Group y Warner Music Group alcanzaron acuerdos con Udio, Sony ha mantenido una posición más reservada.