www.zonamovilidad.es
Veinte años de MWC: agotados… y siempre volvemos

Veinte años de MWC: agotados… y siempre volvemos

Por Alfonso de Castañeda
x
alfondcctelycom4com/8/8/17
jueves 26 de febrero de 2026, 08:30h
Actualizado el: 27 de febrero de 2026, 15:46h

Escucha la noticia

Hay algo que solo se entiende cuando llevas más de diez ediciones a la espalda: el Mobile World Congress no se cubre, se sobrevive.

Recuerdo que cada año siempre algún compañero de la prensa me comenta que en las redacciones se hacen competiciones para ver quién recorre más kilómetros durante los días de la feria. No recuerdo cifras exactas, pero la sensación es general: piernas cargadas, la mochila cada vez más pesada, un café rápido de pie, el mensaje constante de “llego en cinco minutos” que en la Fira siempre significa veinte. Y, aun así, aquí estamos otra vez.

A las puertas del MWC 2026 que no será una edición más. Se cumplen veinte años desde que Barcelona asumió el papel de capital mundial de la conectividad. Dos décadas que han dejado más de 6.900 millones de euros de impacto acumulado y más de 170.000 empleos a tiempo parcial desde 2006. Solo la última edición superó los 560 millones de euros de impacto y generó 13.000 empleos temporales. En 2025 se alcanzaron los 109.000 asistentes de 205 países, ¿qué pasará con esta edición?

La feria que nos exprime… y nos define

La prensa llega a Barcelona con ojeras acumuladas. La semana previa ya es un congreso en sí misma. Xiaomi presenta antes de que se abran las puertas la serie Xiaomi 17, junto con una ornada de novedades de su ecosistema. Samsung convoca su Unpacked días antes para colocar los Galaxy S26 en el centro del relato. Honor anuncia sus nuevos plegables MagicV6… Oppo, Nothing y otras marcas montan sus propios escenarios fuera del recinto. Qualcomm, Huawei, Honor, Telefónica… todos quieren su momento, y todos tienen su espacio, su rincón, sus novedades. Cuando el lunes abre oficialmente las puertas de la feria, muchos llevamos cinco días corriendo.

A los periodistas que pisan el MWC por primera vez siempre se les da el mismo consejo, año tras año: calzado cómodo, poco peso y, sobre todo, come cuando puedas. No sabes cuándo volverás a sentarte. Y ahora menos que nunca, cuando las facilidades para la prensa se han ido reduciendo hasta dejarnos en un rincón funcional del engranaje. Casi decorado. Lo próximo, bromeamos, será que desaparezcan las cookies de la sala de prensa. Pero no caerá esa breva, no se atreverán con lo único que nos queda.

El MWC es una sucesión de decisiones imposibles. ¿Te quedas probando Galaxy AI ejecutándose en local? ¿Te vas al stand de Xiaomi a medir hasta dónde han llevado la fotografía con Leica? ¿Te sientas a escuchar a Qualcomm hablar de IA agéntica? ¿Te acercas a ver los prototipos 6G de Huawei? ¿Cubres el Robot Phone de Honor? ¿Te pasas por el inabarcable Hall 3 para ver a los operadores con sus novedades? ¿Cruzas al 4YFN para escuchar a una startup que quizá en cinco años valga mil millones? Elijas lo que elijas, algo se queda fuera. Y siempre duele.

Lo que veremos… y lo que de verdad está en juego

Sobre el papel, esta edición girará en torno a dos grandes ejes: la IA que actúa por sí misma (la agéntica) y la promesa tangible de 6G (quizá primero deberíamos preocuparnos en llevar la 5G real a todos). La inteligencia artificial deja de limitarse a responder y aspira a ejecutar. La conectividad se prepara para una nueva capa de infraestructura.

En telefonía, los focos apuntan a los Xiaomi 17 y 17 Ultra con sello Leica; a los Galaxy S26 y su apuesta por IA nativa; a formatos imposibles como el TriFold; al Magic V6 de Honor; al músculo tecnológico de Huawei; a las novedades que sorprenderán desde marcas chinas como TECNO; a Telefónica que tendrá que defender el papel de Europa en un tablero cada vez más polarizado; y al gran debate de las telecos sobre la DNA y la CSA, las nuevas regulaciones que van a marcar el futuro próximo de las telecomunicaciones en Europa; y sí, también al papel de los gigantes tecnológicos y su impacto en… todo.

Pero el MWC no vive solo de lo que se presenta en un escenario. Vive de lo que ocurre en los pasillos. De las conversaciones rápidas junto a un stand. De los encuentros que no aparecen en ninguna nota de prensa. De las reuniones que empiezan con un café frío y terminan en un acuerdo estratégico.

La feria es lo que sucede dentro de Fira Gran Via. Y todo lo que la ciudad absorbe fuera.

Veinte años, una ciudad y una memoria compartida

Para Zonamovilidad, este aniversario no es un número redondo sin más. Somos media partner desde el inicio. En lo personal, lo cubro desde 2015 y asisto físicamente desde 2016, salvo la edición cancelada por la pandemia. He visto modas nacer y morir. He visto cómo la 4G se convertía en estándar, cómo la 5G se anunciaba como revolución inevitable, los primeros plegables, las pantallas transparentes, los formatos imposibles de las empresas de pantallas y cómo la IA ocupaba cada centímetro de discurso. Siempre con la amplia presencia del Gobierno, sus anuncios a última hora en una esquina del Pabellón de España y los grandes debates sobre el futuro de las telecomunicaciones, que recordemos, son quien mandan en esta feria.

También he visto cambiar a la prensa. Redacciones cada vez más pequeñas, exigencias más altas, menos margen para detenerse, y mucho audiovisual, en móvil o en cámaras.

Barcelona no empezó a innovar en 2006, pero el MWC aceleró todo lo que ya latía en la ciudad. Conectó talento, atrajo inversión y dio visibilidad global a una ciudad y un país que lleva 50 años de democracia.

Veinte años después, el congreso forma parte del paisaje económico y tecnológico de la ciudad. Y también de nuestro calendario emocional.

Agotados… y siempre volvemos

Hay un momento cada edición, suele llegar el tercer día (para muchos el martes, para otros el lunes y para los más afortunados el miércoles), en el que el cuerpo protesta. Las zapatillas pesan, la agenda abruma y uno se pregunta por qué vuelve a someterse a esto.

La respuesta no llega en una keynote. Llega en una conversación inesperada, llega de la mano de un un ingeniero que habla con pasión de un avance minúsculo y que se toma los 10 minutos que tiene para explicarte la última revolución. En un emprendedor que cierra su primera reunión importante. En un compañero que vive su primer MWC con la misma mezcla de vértigo y entusiasmo que tú sentiste hace años.

El Mobile World Congress cansa. Exprime. Satura. Pero también nos recuerda por qué hacemos esto. Porque, durante cuatro días, la industria deja de ser abstracta y se vuelve tangible. Porque Barcelona se convierte en el punto de encuentro donde se decide, en pequeño y en grande, el rumbo de los próximos años. Porque, pese al ruido, sigue siendo el lugar donde conviene estar.

Veinte años después, el MWC no es perfecto. Es exigente, desbordante y a veces excesivo. Y, sin embargo, cuando cruzamos otra vez las puertas de la Fira y sentimos el murmullo previo a la apertura, lo entendemos.

Estamos cansados. Pero siempre volvemos.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+
0 comentarios