Digi ha activado un nuevo movimiento en su hoja de ruta europea con el desembarco en Reino Unido, un mercado especialmente competitivo pero todavía abierto a nuevas redes de fibra en determinadas zonas.
La teleco rumana ha confirmado la adquisición del 51% de Whyfibre a través de su filial Fiber One, una operación con la que da “los primeros pasos para entrar en el mercado de las telecomunicaciones del Reino Unido” y anticipa el arranque de servicios de banda ancha fija en modo piloto “en un futuro próximo”.
La decisión no supone una expansión aislada. Al contrario, encaja en una estrategia más amplia con la que Digi busca consolidarse como una teleco con peso paneuropeo, apoyada en un modelo que combina precios agresivos, despliegue de infraestructura propia y entrada selectiva en mercados donde todavía ve margen para crecer.
La operación sobre Whyfibre
La adquisición se cerró el 19 de marzo de 2026 y según ha comunicado la matriz Digi Communications al mercado, Fiber One, sociedad íntegramente participada por el grupo y constituida en Inglaterra, ha tomado una participación mayoritaria en Whyfibre, empresa que está desplegando una red de fibra en los condados de Bedfordshire y Hertfordshire, en el sur de Inglaterra.
El diseño de la operación es relevante por dos motivos. Por un lado, Digi no entra en Reino Unido como mero revendedor o como operador virtual, sino apoyándose en una red fija ya en construcción. Por otro, Fiber One no solo controla la participación mayoritaria, sino que será también el operador de esa infraestructura, lo que le permite fijar desde el inicio una lógica industrial propia.
Asimismo, el grupo deja claro que el siguiente paso será comercial: el inicio de servicios de banda ancha fija a pequeña escala para testar el mercado, validar procesos y medir la respuesta comercial antes de un eventual despliegue de mayor alcance.
Reino Unido, un mercado complejo pero todavía abierto
La entrada en Reino Unido llama la atención por el momento elegido. El país vive un proceso de fuerte competencia en fibra, con numerosos operadores alternativos y con un debate cada vez más intenso sobre la necesidad de consolidación para ganar escala y aliviar la presión financiera de los despliegues.
Ahora, la llegada de Digi introduce un nuevo actor en un mercado ya tensionado. Sin embargo, el grupo rumano parece detectar una oportunidad en la fase todavía incompleta de sustitución del cobre por redes FTTH. A diferencia de otros mercados más maduros, Reino Unido sigue mostrando margen para nuevos despliegues locales, sobre todo en áreas concretas donde la cobertura de fibra no ha alcanzado todavía un grado suficiente de capilaridad.
En este sentido, Digi busca replicar una fórmula que ya ha utilizado en otros países: entrar de forma gradual, con foco en conectividad básica, estructura ligera y una propuesta comercial basada en simplicidad tarifaria y presión sobre precios.
De España a Bélgica, así se construye una teleco paneuropea
La maniobra británica convierte a Reino Unido en el sexto mercado operativo de Digi, tras Rumanía, España, Italia, Portugal y Bélgica. No todos esos países responden al mismo patrón. En Italia, el grupo ha operado como OMV, mientras que en Portugal y Bélgica ya dispone de espectro móvil y ha comenzado a construir presencia sobre infraestructura propia. España, por su parte, sigue siendo el gran laboratorio comercial del grupo y uno de sus principales motores de crecimiento fuera de Rumanía.
La filial española ha demostrado que el modelo Digi puede ganar cuota de mercado con rapidez cuando combina fibra, móvil y precios muy agresivos. Ese esquema, trasladado con matices a otros países, explica la aceleración internacional de la compañía durante los últimos años. Además, la marca ha empezado a ganar visibilidad fuera de sus mercados tradicionales. Su entrada en el top 100 mundial de marcas de telecomunicaciones y el aumento de su valor de marca refuerzan una narrativa de crecimiento apoyada tanto en resultados como en expansión territorial.
La expansión internacional de Digi se produce, no obstante, con un coste evidente. En 2025, el grupo registró ingresos de 2.274,7 millones de euros, un 2,4% menos que en 2024. Sin embargo, el Ebitda ajustado creció un 4,3%, hasta 709 millones, lo que refleja una mejora operativa en paralelo a la presión inversora. La otra cara del crecimiento aparece en el resultado antes de impuestos, que cerró con pérdidas de 33 millones de euros, y en una deuda neta que aumentó un 36%, hasta 1.872 millones.
Ese equilibrio entre expansión y presión financiera será uno de los factores a vigilar en esta nueva etapa. Digi prevé seguir invirtiendo con intensidad, especialmente en España, donde contempla 400 millones en 2026 y entre 850 y 900 millones en el periodo 2027-2029 para reforzar cobertura y red.