En un artículo publicado en Time, Ready advierte de que la situación actual no es menor. Según ha explicado, los jóvenes están participando en “el mayor experimento social de la historia”, al haber tenido acceso “sin filtros” a redes sociales durante años. En este sentido, el directivo señala que distintos estudios ya han vinculado este uso con un aumento de problemas como la ansiedad, la depresión o la falta de concentración.
Además, Ready ha sido crítico con el papel de la industria tecnológica. A su juicio, las plataformas no valoraron adecuadamente las consecuencias de sus productos en los usuarios más jóvenes. Por eso, considera necesario un cambio de enfoque. “Si las empresas tecnológicas no priorizan la seguridad de los menores, otros gobiernos deberían seguir el ejemplo de Australia”, ha afirmado, en referencia a las recientes medidas adoptadas en ese país.
No obstante, el CEO de Pinterest va más allá y compara la situación con otros sectores regulados. Según ha explicado, industrias como la del tabaco o el alcohol cuentan con restricciones claras precisamente por su impacto en la salud, y sostiene que este tipo de políticas “pueden mejorar e incluso salvar vidas”.
En paralelo, Ready ha defendido el modelo de su propia compañía. Aunque Pinterest ha limitado ciertas funciones sociales para menores de 16 años, asegura que la plataforma sigue manteniendo una buena conexión con la Generación Z, lo que, en su opinión, demuestra que es posible equilibrar crecimiento y responsabilidad.
El posicionamiento de Ready no llega en un vacío. De hecho, varios países ya han comenzado a tomar medidas similares. Australia, Malasia, España o Indonesia han anunciado restricciones, mientras que en Francia se ha aprobado recientemente una prohibición para menores de 15 años. Por su parte, en Alemania el debate también está sobre la mesa y en distintos estados de Estados Unidos se estudian fórmulas para limitar el acceso de los menores.
Con todo, la propuesta ha reabierto un debate incómodo dentro del sector tecnológico. Mientras las empresas intentan equilibrar crecimiento y regulación, los gobiernos parecen cada vez más decididos a intervenir. Y, como ha dejado claro el propio Ready, el foco ya no está solo en la innovación, sino en el impacto real que esta tiene en la vida de las personas.