El Gobierno ha activado una nueva fase del Plan Antiestafas con la publicación en el Boletín Oficial del Estado de la normativa que introduce el prefijo 400 para llamadas comerciales.
Esta medida, impulsada por la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones e Infraestructuras Digitales en febrero, obligará a las empresas de telemarketing a utilizar una numeración específica para contactar con potenciales clientes, lo que permitirá a los usuarios identificar de forma inmediata la naturaleza de la llamada.
La nueva normativa establece así que todas las llamadas comerciales deberán realizarse mediante números de nueve cifras que comiencen por 400. La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia será la encargada de asignar estos números, con la posibilidad de priorizar determinados rangos si se justifica adecuadamente.
Así lo ha confirmado el ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar López, durante su intervención en el AI SUMMIT 2026 que organiza estos días la patronal tecnológica Ametic, donde ha incidido en que “todo el mundo podrá identificar una llamada comercial y lo podrá coger o no y además no se quedará en una llamada perdida con la duda de quién será y si igual es o no una estafa. Ahora eso se acabó”.
De este modo, el objetivo principal consiste en ofrecer transparencia al usuario, que podrá reconocer una llamada comercial antes de responder. Además, los operadores podrán habilitar mecanismos para que los clientes soliciten la desconexión total de este tipo de comunicaciones, similar a lo que ocurre con la Lista Robinson, lo que introduce un control más directo sobre la privacidad.
La medida entrará en funcionamiento a mediados de octubre. Hasta entonces, los operadores deberán adaptar sus redes y llevar a cabo campañas informativas durante tres meses para explicar el significado del nuevo prefijo. Esta fase resulta clave para evitar confusión en los primeros días de implantación.
Arquitectura técnica y limitaciones del sistema
El diseño del sistema introduce una característica relevante: la unidireccionalidad. Los números con prefijo 400 solo podrán emitir llamadas, pero no recibirlas. En consecuencia, cualquier intento de devolución de llamada generará un aviso de imposibilidad de conexión.
Esta decisión técnica busca eliminar prácticas fraudulentas basadas en la rellamada, conocidas como “callback”, en las que el usuario devuelve una llamada perdida a números de tarificación especial. Asimismo, la normativa establece que estas llamadas comerciales podrán originarse desde red fija hacia números fijos, móviles o nómadas.
Por otro lado, el Ministerio ha optado por no permitir el uso de estos números como canal de atención al cliente, que deberá seguir utilizando numeración geográfica, rangos gratuitos como 800 y 900 o números cortos específicos, para reforzar la distinción entre comunicaciones comerciales y servicios solicitados por el usuario.
La normativa contempla también un sistema de control basado en la supervisión de la CNMC y la posibilidad de denuncia por parte de los usuarios ante la Oficina de Atención al Usuario de Telecomunicaciones. Una vez que el sistema esté plenamente operativo, los operadores deberán bloquear cualquier llamada comercial que no utilice el prefijo 400. Este permitirá filtrar automáticamente comunicaciones irregulares, lo que reduce la dependencia de herramientas externas o listas de exclusión. Además, el incumplimiento podrá derivar en sanciones para las empresas que intenten eludir la normativa mediante numeración convencional.
Registro de alias y lucha contra el “smishing”
En paralelo, el regulador ha impulsado un registro de alias para mensajes de texto, con el objetivo de combatir el fraude por suplantación de identidad. A partir del 7 de junio, los operadores deberán bloquear cualquier SMS cuyo remitente no esté registrado en esta base de datos oficial. Este sistema obligará a empresas y administraciones a acreditar la titularidad de los identificadores alfanuméricos utilizados en sus comunicaciones. Además, el calendario técnico prevé un periodo de adaptación y pruebas hasta alcanzar su plena operatividad.
Con estas medidas, el Ejecutivo establece una diferenciación clara entre spam comercial y fraude técnico. Mientras el primero se gestiona mediante el prefijo 400, el segundo se aborda con herramientas de verificación y bloqueo automatizado.