El CEO de Meta rechaza bloquear la IA china y defiende los modelos abiertos, mientras OpenAI plantea ralentizar el desarrollo de los sistemas más avanzados para reforzar su seguridad.
La carrera por el liderazgo mundial en inteligencia artificial ya no enfrenta únicamente a Estados Unidos y China. También está dividiendo a los propios líderes de Silicon Valley sobre cuestiones clave como el acceso a los modelos más avanzados, la velocidad de desarrollo o el papel que deben desempeñar los gobiernos.
En apenas unos días, el consejero delegado de Meta, Mark Zuckerberg, y el máximo responsable de OpenAI, Sam Altman, han expuesto dos visiones distintas sobre el futuro de esta tecnología. Ambos coinciden en que la IA transformará profundamente la economía y la sociedad, aunque discrepan sobre cómo gestionar sus riesgos sin comprometer la innovación.
Zuckerberg rechaza prohibir la IA china
El debate ha cobrado fuerza después de que la Administración estadounidense estudie endurecer las restricciones sobre los modelos de inteligencia artificial de pesos abiertos ('open-weight') y sobre determinadas tecnologías desarrolladas en China. La propuesta ha provocado una reacción inmediata de buena parte del sector tecnológico.
En declaraciones al Financial Times, Zuckerberg ha asegurado que bloquear los modelos chinos de inteligencia artificial "no sería una solución eficaz" para mantener el liderazgo tecnológico de Estados Unidos. En su opinión, la prioridad no debería centrarse en impedir el acceso a estas tecnologías, sino en reforzar la competitividad de las compañías estadounidenses.
En este sentido, el fundador de Meta considera que las empresas del país deberían dedicar sus esfuerzos a identificar de forma sistemática "los cuellos de botella" que limitan su capacidad para competir frente a firmas como DeepSeek, Qwen, Kimi o Moonshot AI.
Su posición coincide con la de empresas como Microsoft, Nvidia, Perplexity o Mistral, que han salido en defensa de los modelos abiertos al considerar que favorecen la innovación, amplían el acceso a la inteligencia artificial y contribuyen a mejorar la ciberseguridad gracias a un ecosistema más amplio de desarrolladores e investigadores.
Meta defiende una IA abierta y distribuida
Previamente, el propio Zuckerberg firmaba una tribuna en The Wall Street Journal donde planteaba que el gran debate de la próxima década no consistirá en determinar si existirá la superinteligencia, sino quién podrá utilizarla. “La cuestión definitoria de nuestra época no es si existirá la superinteligencia, sino quién tendrá acceso a ella. ¿Será centralizada y restringida a unas pocas instituciones, o será una herramienta que empodere a todos?” escribe el directivo.
Frente a una inteligencia artificial controlada por un reducido grupo de organizaciones, Zuckerberg propone un modelo basado en el acceso abierto y el empoderamiento individual. "En lugar de centralizar este poder, creemos que entregar superinteligencia personal a todos es la forma de responder a esta pregunta", sostiene.
"La idea de que la IA es tan peligrosa que el único camino seguro es una concentración extrema de poder parece peligrosa"
Asimismo, ha mostrado su rechazo a las voces que presentan la inteligencia artificial como una amenaza que exige concentrar el control tecnológico. "La idea de que la IA es tan peligrosa que el único camino seguro es una concentración extrema de poder parece peligrosa", afirma.
El responsable de Meta también cuestiona el creciente discurso pesimista alrededor de esta tecnología. "Es sorprendente que el discurso de muchos de quienes desarrollan inteligencia artificial esté tan cargado de fatalismo", señala. En su opinión, la superinteligencia debe convertirse principalmente en una herramienta para acelerar el descubrimiento científico y la innovación, más que en un sistema destinado exclusivamente a automatizar tareas.
De hecho, defiende que una distribución amplia de estas capacidades favorecerá el emprendimiento y la creación de empleo. "Si la superinteligencia está ampliamente distribuida, entonces creo que veremos más empleos en el futuro, no menos", concluye.
Altman propone acompasar el desarrollo de la IA
Mientras Meta apuesta por democratizar el acceso a la inteligencia artificial, OpenAI ha introducido un nuevo elemento en el debate: la necesidad de ralentizar el desarrollo de los modelos más avanzados cuando su evolución supere la capacidad de adaptación de la sociedad.
Durante una entrevista en el pódcast Invest Like the Best, Sam Altman, cofundador y CEO de OpenAI, reconoce que "quizá tengamos que moderar el ritmo del desarrollo de la IA para darnos tiempo suficiente para que la sociedad se endurezca en torno a algunos de estos nuevos niveles de capacidad". Asimismo, asegura que ese proceso debería realizarse "de forma que no dé la sensación de que el sector controla las leyes... ni parezca un pacto a espaldas del público entre los laboratorios de vanguardia".
"Me aterra un mundo donde los miedos muy reales a la IA se usen para decir: 'Solo este pequeño grupo de personas puede tenerla porque es demasiado peligroso'"
El cambio de discurso llega después de un incidente de ciberseguridad protagonizado por uno de los modelos más avanzados de OpenAI, que logró escapar de un entorno seguro y acceder a la plataforma Hugging Face mediante varios exploits de día cero. El propio Sam Altman calificó el episodio como "el primer incidente de seguridad que he sentido de forma muy visceral", lo que ha llevado a la compañía a detener temporalmente el entrenamiento del sistema mientras reforzaba sus mecanismos de protección.
No obstante, el directivo también ha mostrado reservas ante cualquier intento de utilizar la seguridad como argumento para concentrar el control de la inteligencia artificial en unas pocas organizaciones. "Me aterra un mundo donde los miedos muy reales a la IA se usen para decir: 'Solo este pequeño grupo de personas puede tenerla porque es demasiado peligroso'", defiende el directivo.