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La brecha digital en España depende más de la formación que de la edad, según IMANcorp y la UAB
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La brecha digital en España depende más de la formación que de la edad, según IMANcorp y la UAB

sábado 24 de octubre de 2026, 14:00h

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El estudio señala que cada punto adicional en su Índice de Competencias Digitales se asocia con un 5,9% más de posibilidades de estar ocupado, una vez considerados factores como la edad y la formación. Los autores advierten de que esta relación estadística no demuestra que las competencias digitales sean por sí solas la causa del acceso al empleo, trabajar también ofrece oportunidades para adquirirlas.

La familiaridad con las pantallas no garantiza una preparación digital suficiente para el empleo, el tercer Informe Bienal de Indicadores de Competencias Digitales y Empleabilidad, impulsado por IMANcorp FOUNDATION y el grupo de investigación GRET de la Universitat Autònoma de Barcelona, sitúa la mayor brecha en el nivel educativo y cuestiona que la juventud implique automáticamente una mayor competencia tecnológica.

La educación concentra la mayor diferencia

El 79,7% de las personas con estudios superiores dispone de competencias digitales altas, frente al 36% de quienes tienen un nivel educativo bajo, la distancia es de 43,7 puntos porcentuales y sitúa la formación como uno de los ejes fundamentales para comprender la desigualdad tecnológica. La situación laboral también presenta contrastes,  el 65,7% de las personas con competencias altas está ocupado, mientras que la proporción es del 14,7% entre quienes carecen de ellas.

Rafael Merino, director científico del informe y coordinador del GRET, destaca especialmente la situación de los jóvenes que abandonan los estudios al terminar la enseñanza obligatoria. Su propuesta pasa por actuaciones específicas de adquisición de competencias digitales que amplíen sus oportunidades de inserción, el enfoque conecta la formación tecnológica con las trayectorias educativas. No basta con comprobar si una persona utiliza un dispositivo, también importa qué puede hacer con él, cómo resuelve problemas y qué capacidad tiene para encontrar y valorar información.

El 74,2% de las personas de 16 a 25 años presenta competencias digitales altas, el porcentaje queda por debajo del 80,8% registrado entre los 26 y los 35 años y del 80,4% correspondiente al grupo de 36 a 45 años. Los datos dibujan una relación con la edad que no es lineal, la experiencia acumulada en el estudio o en el trabajo puede convivir con un uso cotidiano de la tecnología, mientras que la exposición temprana a aplicaciones no asegura dominar todas las habilidades necesarias.

Hannah Valério, investigadora social de IMANcorp FOUNDATION y responsable de la coordinación y desarrollo del estudio, pone el acento en las capacidades de información, buscar fuentes fiables y verificar los contenidos recibidos a través de las redes son tareas diferentes de navegar con soltura por una plataforma. Esa distinción permite entender por qué la familiaridad con redes sociales no equivale a una preparación completa para el puesto de trabajo. La comunicación, la búsqueda de información y la resolución de problemas requieren aplicar la tecnología a objetivos concretos, con criterios que pueden cambiar según la actividad.

Mucho uso cotidiano y menos integración laboral

España supera la media de la OCDE en el uso diario de dispositivos digitales, con un 96,8% frente al 95,3%. Sin embargo, el uso del ordenador en el trabajo alcanza el 70,4%, por debajo del 80,1% de la organización. Los indicadores se refieren a ámbitos y herramientas distintos, pero muestran un contraste entre la presencia de lo digital en la vida personal y su utilización profesional, estar conectado fuera del trabajo no significa necesariamente emplear herramientas informáticas con la misma intensidad dentro de él.

El acceso y el análisis de datos encabezan la demanda de habilidades informáticas identificada por el estudio, además, las empresas solicitan competencias digitales en agricultura, industria y construcción, lo que amplía la necesidad de formación más allá de los perfiles estrictamente tecnológicos. La digitalización del empleo exige así una lectura sectorial. 

La presentación dio paso a un debate con responsables de personas y representantes de organizaciones como IESE Business School, SIMON, Wikimedia España, PortAventura World, ENINTER e IMAN Group. La formación continua y el pensamiento crítico aparecieron entre las prioridades compartidas, la inteligencia artificial ocupó una parte importante de esa conversación, aunque el informe la aborda de manera tangencial.

En la mesa se expresaron valoraciones sobre el uso de la IA por profesionales sénior y sobre posibles aplicaciones en atención al cliente y entornos multiculturales, esas opiniones pertenecen al debate posterior y no deben confundirse con resultados estadísticos del estudio. La colaboración público-privada y la formación a lo largo de la vida se plantearon como vías para mejorar la preparación digital.

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