Según explican desde Ookla, varios grandes
grupos de telecomunicaciones del continente han intensificado sus inversiones en nubes soberanas con el objetivo de competir con los grandes proveedores globales, como Amazon Web Services o Google Cloud, especialmente en contratos con administraciones públicas y empresas que
prefieren soluciones europeas; de hecho, operadores como Deutsche Telekom han reforzado su apuesta por plataformas cloud propias para ofrecer alternativas a los gigantes tecnológicos estadounidenses y para las telecos, este movimiento abre, además, una oportunidad de negocio en un terreno adyacente a su actividad tradicional.
Y es que el debate sobre soberanía no es únicamente tecnológic, también se vincula con decisiones políticas y regulatorias que buscan garantizar que Europa conserve el control sobre sus infraestructuras críticas.
La resiliencia de las redes, una prioridad
El segundo gran eje del debate es la resiliencia de las redes, es decir, su capacidad para resistir fallos, apagones o fenómenos meteorológicos extremos. En este aspecto, España se ha convertido en un ejemplo relevante tras el gran apagón eléctrico que afectó a la península ibérica el año pasado y que puso de manifiesto la importancia de que las redes móviles cuenten con sistemas de respaldo energético, como baterías y generadores.
Así, el regulador español estudia nuevas medidas para elevar el nivel mínimo de respaldo eléctrico en las estaciones base, algo que supone una inversión costosa para los operadores, aunque crucial para garantizar el servicio a los ciudadanos en situaciones de emergencia.
El caso de España: velocidad frente a disponibilidad
Los análisis de Ookla durante el gran apagón de 2025 reflejan una diferencia importante entre rendimiento y disponibilidad de la red. Un estudio inicial basado en datos de Speedtest analizó las velocidades de conexión durante el incidente e en ese informe, algunos operadores obtuvieron mejores resultados que otros. Sin embargo, un segundo análisis más detallado examinó cuántos usuarios se quedaron sin servicio o sin señal durante el apagón y en este, Vodafone destacó como la red más resiliente, con un mayor número de clientes que mantuvieron conectividad y durante más tiempo.
Vodafone destacó durante el apagón como la red más resiliente en España
La explicación se encuentra en las inversiones previas de la compañía en generadores de respaldo, los cuales permitieron mantener activas más estaciones base durante el corte eléctrico.
El episodio evidenció que, en una crisis, la continuidad del servicio resulta más crítica que la velocidad de la conexión.
Starlink como red de respaldo
Los datos recientes de Ookla también muestran otro fenómeno significativo: en Portugal, que ha sufrido varias tormentas en el último mes, el rendimiento de las redes móviles cayó con fuerza debido a daños en las infraestructuras. Al mismo tiempo, el uso del servicio satelital Starlink experimentó un fuerte aumento porque, en la práctica, el sistema de Elon Musk funciona como una capa adicional de resiliencia cuando las redes terrestres fallan.
No obstante, muchos actores europeos ven con cautela la dependencia de un proveedor no europeo y este debate vuelve a conectar con la cuestión de la soberanía tecnológica y con proyectos destinados a crear alternativas regionales como la constelación impulsada por la Comisión Europea, que financia el desarrollo de nuevas infraestructuras satelitales europeas.
Baterías que también generan ingresos
En este estado de cosas, algunos mercados europeos ya experimentan con fórmulas para rentabilizar las inversiones en energía. Es el caso de países nórdicos como Finlandia, donde varios operadores utilizan las baterías instaladas en sus estaciones base para participar en el mercado eléctrico, porque éstas se cargan durante horas de baja demanda y devuelven energía a la red durante los picos de consumo.
Este sistema permite reducir la factura energética y amortizar parte de las inversiones; pero la cuestión energética resulta especialmente relevante tras la fuerte subida de precios que siguió a la invasión de Ucrania por parte de Rusia, que disparó los costes eléctricos para los operadores en muchos países europeos.
Redes más fuertes para un entorno incierto
Los
datos de Ookla sugieren que
Europa aún tiene trabajo por delante para reforzar la resiliencia de sus infraestructuras digitales. Los cortes de energía, los fenómenos meteorológicos extremos o incluso posibles actos de sabotaje obligan a replantear el diseño de las redes. La diversificación de rutas de fibra, el refuerzo del respaldo energético y el desarrollo de alternativas tecnológicas europeas aparecen ahora como prioridades estratégicas.
En el MWC, el mensaje que transmiten operadores, analistas y reguladores converge en una misma idea: las redes del futuro no solo deben ser rápidas, también deben ser autónomas y capaces de resistir cualquier interrupción.