Heydemann advirtió de que el mundo digital se enfrenta a un punto de inflexión histórico en el que la inteligencia artificial pasará de ser una tecnología más, a convertirse en la “capa operativa” de la economía global. Ante esta transformación, la directiva planteó una cuestión clave: "quién construirá el futuro digital y bajo qué valores".
Telecomunicaciones: esenciales pero infravaloradas
La CEO de Orange recordó que el sector de las telecomunicaciones constituye la columna vertebral de la economía digital, ya que los operadores conectan a la mayor parte de la población mundial y transportan la inmensa mayoría del tráfico de datos. Como ejemplo del avance tecnológico alcanzado, Heydemann destacó que en 2025 se logró transmitir un petabyte de datos en menos de un segundo a través de fibra, un volumen equivalente a todo el tráfico de Netflix en Europa durante un segundo.
Sin embargo, pese a esta relevancia estructural, los operadores europeos capturan una pequeña parte del valor económico generado por el ecosistema digital. Según explicó, mientras el sector tecnológico global mueve decenas de billones de dólares, las telecos europeas apenas obtienen un porcentaje reducido del valor total y mantienen tasas de crecimiento inferiores al 3%.
Para la CEO de Orange, esta paradoja se hace evidente cuando se producen incidentes tecnológicos o ciberataques, ya que en esos momentos queda claro que las redes son críticas para la sociedad, y que fallos en la conectividad afectan a pagos, hospitales, servicios públicos o fábricas.
La inteligencia artificial cambia las reglas
Heydemann subrayó que la inteligencia artificial representa un cambio estructural en la economía digital y que la tecnología acelera la innovación, reduce las barreras de entrada y permite crear herramientas y procesos en cuestión de días, en lugar de meses.
Pero para la alta ejecutiva, esta aceleración también multiplica los riesgos; entre ellos, el crecimiento exponencial de contenidos generados por IA, la desinformación y la pérdida de control por parte de los ciudadanos, la seguridad y la fiabilidad para las empresas, la enorme demanda de capacidad de cálculo y energía o la competencia geopolítica por los datos y las infraestructuras. “La tecnología avanza muy rápido, pero la confianza no lo hace al mismo ritmo”, señaló.
Europa necesita un entorno favorable a la inversión
La directiva defendió que Europa parte de una posición sólida, especialmente en despliegue de fibra, lo que la convierte en una de las regiones mejor conectadas del mundo. No obstante, alertó de que mantener la competitividad en la economía de la inteligencia artificial exigirá un entorno regulatorio y de inversión más favorable.
Entre las prioridades existentes señaló la necesidad de simplificar la regulación, armonizar las normas entre países y facilitar condiciones sostenibles de inversión. Según Heydemann, las políticas europeas ya apuntan en esa dirección, "pero ahora es necesario convertir esa ambición en resultados concretos"
De proveedores de conectividad a arquitectos de confianza
Uno de los mensajes centrales de la intervención fue que los operadores deben evolucionar desde simples proveedores de conectividad hacia “arquitectos de un entorno digital fiable” e identificó tres grandes áreas donde las telecos pueden aportar valor estratégico:
Protección, porque los operadores actúan como primera línea de defensa del mundo digital. "En un entorno hiperconectado, la privacidad, la ciberseguridad y la protección de datos dejan de ser características opcionales para convertirse en requisitos básicos", consideró. Y añadió: "Para los ciudadanos, la confianza significa libertad y dignidad digital, incluyendo la protección de los más vulnerables, como los menores, para las empresas implica continuidad operativa y competitividad y para los Estados supone soberanía tecnológica.
El segundo área mencionada ha sido resiliencia al considerar que la conectividad debe seguir funcionando incluso en situaciones críticas. Esto exige redes diseñadas para resistir fallos, recuperarse rápidamente y garantizar la continuidad del servicio. "En un mundo cada vez más impredecible, la resiliencia se convierte en un elemento estratégico", apunmto la CEO de Orange.
Y el tercero, la confianza como motor económico. Heydemann insistió en que la confianza ya no es solo un valor reputacional, sino un factor clave de rendimiento económico donde una infraestructura fiable permite simplificar la vida digital de los ciudadanos, facilitar la actividad empresarial y acelerar el desarrollo económico.
Una oportunidad histórica para las telecos
La CEO de Orange concluyó que el sector tiene ante sí una oportunidad histórica para desempeñar un papel protagonista en la revolución de la inteligencia artificial. “La pregunta para la próxima década no es si la inteligencia artificial cambiará el mundo”, afirmó. “La verdadera cuestión es cómo queremos darle forma y qué papel queremos desempeñar”.
En su opinión, el futuro digital aún está por construir, y los operadores tienen la responsabilidad no solo de liderar tecnológicamente el proceso, sino también de garantizar que la innovación esté al servicio del progreso humano.
Heydemann cerró su intervención con un llamamiento a recuperar una narrativa positiva sobre el futuro digital y a trabajar conjuntamente para construir un ecosistema tecnológico seguro, competitivo y basado en la confianza. 🌐📡🤖