Nokia prepara una profunda reestructuración de sus operaciones en China continental que supondrá el recorte de buena parte de su plantilla y el cierre progresivo de instalaciones antes de que termine 2026.
El fabricante finlandés no ha confirmado el alcance exacto de la operación, aunque sí reconoce que ajustará su presencia ante el deterioro continuado de su negocio en el país. Los recortes afectarán a las divisiones de redes móviles e infraestructura de red y se ejecutarían por fases durante los próximos meses. Según las informaciones disponibles, tras este proceso Nokia mantendría principalmente servicios posventa, lo que supondría una retirada prácticamente completa de uno de los mercados donde ha operado durante más de cuatro décadas.
Al cierre de 2025, Nokia contaba con unos 7.200 empleados entre China continental, Hong Kong y Taiwán, con presencia en ciudades como Pekín, Shanghái, Hangzhou, Chengdu y Qingdao. No obstante, todavía no se conoce cuántos trabajadores resultarán afectados por la reorganización.
El centro de I+D de Hangzhou, entre los principales recortes
Uno de los movimientos ya confirmados es el cierre del centro de investigación y desarrollo de Hangzhou, una decisión que supondrá la eliminación de alrededor de 1.600 puestos de trabajo. Asimismo, algunos empleados habrían abandonado ya la compañía, mientras que otros se trasladaron a la sede de Nokia en Finlandia durante los primeros meses del año.
Nokia facturó 1.840 millones de euros en China en 2019, mientras que el pasado ejercicio los ingresos se redujeron hasta 913 millones
“Nokia ha estado tomando medidas para alinear mejor sus operaciones en China con el modelo operativo global de Nokia”, ha explicado un portavoz de la compañía. Además, el fabricante reconoce que “el negocio de Nokia en China se ha reducido de forma constante durante los últimos años” y que, como consecuencia, está ajustando su huella operativa.
Nokia facturó 1.840 millones de euros en China en 2019, mientras que el pasado ejercicio los ingresos se redujeron hasta 913 millones. De este modo, el peso del mercado chino dentro de la facturación del grupo pasó del 7,9% al 4,6%, esta caída contrasta especialmente con la posición que Nokia llegó a ocupar en el país. La compañía desembarcó en China en 1985 y participó activamente en el desarrollo de sus redes de telecomunicaciones durante los años noventa. En 2010, sus ingresos alcanzaron los 7.620 millones de euros y China se convirtió entonces en su mayor mercado nacional a escala mundial.
La infraestructura 5G cambia el equilibrio del mercado
Tras la venta de gran parte del negocio de dispositivos y servicios a Microsoft en 2014, las redes de telecomunicaciones pasaron a concentrar la actividad de Nokia en China. Sin embargo, el fabricante perdió progresivamente terreno durante el despliegue de 5G frente a proveedores nacionales como Huawei y ZTE.
Además, organismos públicos y empresas estatales han incrementado durante los últimos años su preferencia por tecnología y equipamiento de fabricantes chinos, una tendencia que también se ha trasladado al negocio con empresas privadas, lo que ha estrechado todavía más el espacio comercial disponible para Nokia.
En septiembre de 2025, el entonces presidente de Mobile Networks de Nokia, Tommi Uitto, ya ha advertido de la progresiva exclusión de los fabricantes europeos del mercado chino. En aquel momento situó la cuota de Nokia en aproximadamente un 3%.
El repliegue coincide, además, con la reorganización de Nokia Shanghai Bell, antigua empresa conjunta con China Huaxin sobre la que Nokia asumió el control total a finales de 2025. El grupo prevé unos costes de integración de 350 millones de euros hasta finales de 2026 y aspira a obtener alrededor de 200 millones en ahorros. Asimismo, ha acelerado el proceso para completarlo en dos años.