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Los lectores españoles pierden casi 17 horas al año por distracciones y relecturas

Por Federica Estrella
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Infozonamovilidades/4/4/18
sábado 30 de mayo de 2026, 18:00h

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Los lectores españoles pierden más tiempo del que parece intentando recuperar el hilo de lo que leen. Según un nuevo estudio de Amazon Kindle, realizado a 2.000 lectores adultos en España, las distracciones, la fatiga visual y los formatos densos hacen que el lector medio dedique más de 5 minutos a releer y reprocesar texto cada vez que se sienta a leer.

El dato, llevado al año, deja una cifra llamativa. Para una persona que lee unas cuatro veces por semana, esas interrupciones pueden sumar cerca de 17 horas anuales, el equivalente aproximado a 2,5 novelas que podrían haberse leído si la experiencia hubiera sido más fluida.

El informe apunta a un cambio de hábitos bastante claro. La lectura ya no siempre ocurre en sesiones largas y tranquilas, sino en momentos más breves repartidos a lo largo del día. De hecho, el 20% de los lectores encuestados afirma que aprovecha pequeños huecos para leer. Sin embargo, esa forma de lectura más fragmentada también hace que sea más fácil perder la concentración, volver atrás o tener dificultades para entrar de nuevo en la historia.

La relectura aparece como una práctica muy extendida. El 63% de los adultos asegura que vuelve a leer las mismas páginas o determinados pasajes para comprender completamente el texto. Entre quienes tienen que releer, el 64% señala las distracciones o interrupciones como la causa principal, mientras que el 36% apunta a frases densas o complejas y el 28% menciona la fatiga visual.

Este proceso no solo afecta al tiempo, también a la confianza. El 27% de los adultos que releen afirma que hacerlo les hace sentirse menos seguros. Además, casi un tercio, el 31%, reconoce haber abandonado algún libro que estaba disfrutando porque continuar le resultaba demasiado costoso. En muchos casos, esos libros sin terminar acaban convirtiéndose en una pequeña frustración silenciosa.

Aun así, no todos los lectores viven la relectura como un problema. El 24% afirma que simplemente vuelve atrás cuando lo necesita, sin interpretarlo como un fracaso. Esta diferencia muestra que el reto no está tanto en releer, sino en que la experiencia de lectura se adapte mejor a una vida llena de interrupciones, cansancio y pantallas.

El estudio también muestra cómo muchos adultos han empezado a ajustar su forma de leer sin hacer demasiado ruido. Casi la mitad, el 47%, evita leer cuando está cansada o estresada, y otro 47% prefiere hacerlo en “modo privado”. Esto sugiere que, para una parte importante de los lectores, la lectura ha pasado a ser algo que se protege, más que algo que se comparte.

Los lectores más jóvenes son especialmente conscientes de ese desajuste. Más de la mitad de los encuestados de la Generación Z, un 58%, afirma sentirse frustrado cuando las herramientas de lectura no reflejan cómo leen hoy. Además, un 40% reconoce que le cuesta mantener el hábito entre distracciones constantes y otras demandas que compiten por su atención.

En este contexto, Amazon Kindle defiende que los adultos no necesitan más motivación para leer, sino una experiencia que encaje mejor con su vida diaria. La compañía destaca funciones como el ajuste del brillo, el tamaño de la fuente, el color de fondo, el diccionario, el subrayado o los indicadores de progreso, pensadas para reducir pequeñas barreras que interrumpen la lectura.

Entre quienes conocen estas opciones de personalización, el 35% afirma que disfruta más de la experiencia, el 29% dice que leer le resulta menos cansado y el 27% asegura que lee durante más tiempo. Las funciones más utilizadas por los lectores españoles son el ajuste de brillo, con un 48%, el tamaño de la fuente, con un 45%, y el color de fondo, con un 23%.

Con estos datos, el estudio dibuja una realidad bastante reconocible: los españoles quieren seguir leyendo, pero necesitan hacerlo en un entorno menos cargado de interrupciones y más adaptado a sus ritmos. La lectura no ha perdido valor, pero sí compite con más estímulos que nunca. Y ahí, pequeñas mejoras en comodidad, concentración y personalización pueden marcar la diferencia entre abandonar un libro o llegar hasta el final.

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