Diseño
Con cada nueva generación de sus famosos auriculares, Sony hace ligeros cambios de diseño en pos de una mayor comodidad. Así, los WF-1000XM6 mantienen el formato de botón redondeado, esta vez con un perfil ligeramente más ovalado y lo que es más importante, un cuerpo un 11% más estrecho que el de sus predecesores. No obstante, pese a la mejoría, siguen estando entre los más voluminosos de su categoría. Por ejemplo, competidores como los Pixel Buds 2 de Google tienen un perfil más pequeño y, por tanto, más cómodo de llevar.

De hecho, es importante mencionar que los auriculares sobresalen del pabellón auditivo algo más de lo que nos gustaría. Al menos lo suficientemente como para que dormir con ellos puestos, o simplemente tumbarte de lado en el sofá con la cabeza apoyada en un cojín, resulte incómodo. Si tu idea es usarlos para dormir o para descansar tumbado escuchando un podcast, no son la mejor opción. Aunque para ese uso concreto hay alternativas que están diseñadas especialmente, como los Soundcore Sleep A30 de Anker.
Los auriculares sobresalen del pabellón auditivo algo más de lo que nos gustaría. Al menos lo suficientemente como para que dormir con ellos puestos, o simplemente tumbarte de lado en el sofá con la cabeza apoyada en un cojín, resulte incómodo
El tacto de los auriculares es bastante agradable, con una textura mate que ayuda a sujetarlos mejor y que transmite más calidad ya desde el primer contacto que el plástico brillante estilo negro piano.
En cuanto al estuche, tiene un tamaño intermedio, de forma que ni es tan compacto como otras propuestas del mercado, pero tampoco resulta un ladrillo. Su ventaja está en la forma, bastante estrecha, lo que hace que, aunque no sea especialmente pequeño, no moleste en exceso al llevarlo en el bolsillo del pantalón. Se puede dejar de pie sobre una mesa, tiene el acabado a juego con los auriculares y cuenta con carga por USB-C y también carga inalámbrica.

En la caja encontramos varios juegos de almohadillas de distintos tamaños y esto es bastante relevante, ya que, según nuestras pruebas, la efectividad de la cancelación de ruido depende en gran medida de usar la talla correcta de almohadilla. Si el sellado no es el adecuado el ANC sufre. En la app de Sony hay un test que analiza el ajuste y te dice si estás usando el tamaño adecuado.
Experiencia de uso
De hecho, y especialmente para los que quieren la máxima personalización, la app Sound Connect es una de las más completas del mercado. Desde la app se controla prácticamente todo: los modos de escucha, el comportamiento adaptativo según tu actividad, los controles táctiles y sobre todo el ecualizador. Este permite un alto nivel de personalización del sonido con sus 10 bandas. Con ello permite ajustar la firma sonora a tu gusto sin depender de la configuración de fábrica. Parece algo esencial, pero algunos de los auriculares más populares del mercado, como los Airpods de Apple, no tienen esta función. Otro punto interesante es que lo que ajustes se guardan en los propios auriculares, así que no se pierde al cambiar de dispositivo.
La conexión entre los auriculares y la app no es muy estable y al abrir la app, los auriculares casi siempre se muestran como desconectados, por lo que toca esperar unos segundos a que vuelvan a sincronizarse.
No obstante, como punto negativo, y algo que hemos experimentado casi en cada ocasión que la hemos usado es que la conexión entre los auriculares y la app no es muy estable. Al abrir la app los auriculares siempre se muestran como desconectados, y tocaba esperar unos segundos a que volvieran a sincronizarse. No es que arruine la experiencia, pero sí resulta molesto cuando ocurre cuando queremos hacer un cambio rápido y olvidarnos.
En el terreno de la comodidad, los WF-1000XM6 se ajustan bien y no dan la sensación de que se vayan a caer, ni caminando ni haciendo ejercicio suave. Sin embargo, la forma no los convierten en los auriculares más cómodos que hemos probado. Tras sesiones largas de uso, de varias horas seguidas, empieza a notarse cierta presión en el oído que, sin llegar a ser del todo molesta como para tener que dejar de usuarlos, sí puede acabar generando algo de fatiga. No obstante, esto variará según la anatomía de cada oreja y la capacidad de soportar la presión que puede generar el modo cancelación.

Otro detalle que vale la pena mencionar es que, si tienes el pelo largo, es fácil que algún mechón roce los micrófonos externos y cuando eso ocurre se genera una especie de estática momentánea (solo con el ANC o el modo Transparencia activados), como un pequeño chasquido que se cuela en el audio. Aunque no afecta en absoluto a la calidad general de la cancelación de ruido ni del sonido, pero si tienes el pelo largo, puede repetirse con cierta frecuencia y acaba resultando un poco molesto.
Otro punto a mencionar es que, para cambiar entre los modos de escucha (ANC, transparencia, desactivado) desde los propios auriculares, suenan tres tonos diferentes que hay que aprender a qué modo están asociados. En versiones anteriores de los auriculares una voz anunciaba el modo, y nos parece más práctico de esa forma.
La autonomía, por otro lado, es uno de los apartados donde los WF-1000XM6 brillan más. Sony declara hasta 7,5-8 horas de reproducción con cancelación de ruido activada, y a eso hay que sumarle las cargas adicionales que ofrece el estuche, unas 24 horas de uso total. Además, la carga rápida funciona muy bien, con 10 minutos en el estuche se consiguen un par de horas de escucha.
Sonido
Este es el apartado que realmente marca si un auricular merece como este merece su elevado precio, y en este caso Sony ha logrado el mejor sonido que hemos probado hasta ahora en unos TWS. El nuevo driver dinámico de 8,4 mm en combinación con el procesador de sonido V2 logra una separación de instrumentos muy buena. Cada elemento ocupa su espacio y se puede seguir con claridad incluso cuando se mezclan varios en la composición.
Sony ha logrado el mejor sonido que hemos probado hasta ahora en unos TWS
Los graves tienen cuerpo sin llegar a emborronar el resto del espectro, los medios muestran las voces con naturalidad y los agudos aportan brillo sin resultar estridentes. El volumen máximo es muy alto, rara vez realmente necesitarás subir hasta ese punto aunque haya mucho ruido ambiente alrededor.

Hemos probado varios géneros durante toda la prueba y el sonido de los WF-1000XM6 ha mantenido una calidad constante. Por ejemplo con Random Access Memories de Daft Punk, un álbum hecho a base de baterías grabadas en vivo, cuerdas y sintetizadores, los auriculares realzan el contraste entre lo orgánico y lo electrónico. En Norman Fucking Rockwell! de Lana Del Rey, un disco de producción dominada por el piano y arreglos de cuerda ligeros, la voz de la cantante suena clara en primer plano sin opacar esos instrumentales. Con El Baifo de Quevedo, un disco que alterna reguetón con canciones de instrumentación más tradicional canaria, los WF-1000XM6 manejan a la perfección los contrastes.
El volumen máximo es muy alto, rara vez realmente necesitarás subir hasta ese punto aunque haya mucho ruido ambiente alrededor.
En definitiva, en términos de la calidad de sonido, pocas alternativas en el mercado se acercan al de los nuevos auriculares de Sony, especialmente teniendo en cuenta la personalización total que permiten vía su app.

Conclusión, ¿me los compro?
Como hemos dicho, los Sony WF-1000XM6 presumen de un sonido de lo mejor que puedes encontrar en el segmento, y una batería con autonomía para largas sesiones. El tamaño y la forma del estuche son buenos, pero podrían ser algo más compactos, ya que los auriculares sobresalen del oído más de lo deseable.
Con 299 euros de precio oficial, los WF-1000XM6 se sitúan por encima de la gran mayoría de su competencia directa, incluidos los AirPods Pro 3 o los Bose QuietComfort Ultra. Por ello, si lo que buscas es la mejor calidad de sonido posible en formato true wireless y no te importa pagar ese extra, son una compra muy recomendable.
Nota: 8,9/10
Lo mejor: Calidad de sonido y nivel de personalización con el ecualizador.
Lo peor: Precio elevado y comodidad a mejorar/ reducir tamaño.