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Óscar López, ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública
Óscar López, ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública

El Gobierno tira la toalla con las fábricas de chips y apuesta por la fotónica, la computación y la IA

lunes 31 de agosto de 2026, 13:46h
Actualizado el: 31/08/2026 14:15h

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En 2023, el Gobierno de Pedro Sánchez vendía a bombo y platillo un preacuerdo con Broadcom para traer a España una fábrica de semiconductores como parte del PERTE Chip, pero tras numerosos problemas con el gigante estadounidense ese proyecto fracasó. Ahora, fuentes del Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública reconocen que aquel proyecto de gran fábrica no saldrá adelante y que la estrategia española se ha desplazado hacia otras áreas de la cadena de valor de los semiconductores.

Los fracasos en las negociaciones y las promesas incumplidas del PERTE terminaron convirtiendo el proyecto en un gran fondo de inversión de digitalización y producción audiovisual bajo el nombre de Sociedad Española para la Transformación Tecnológica (SETT) con la se han realizado escuetas inversiones en comparación con la cuantía total: apenas unos 2.000 millones de euros, frente a los más de 11.000 millones previstos, todos ellos procedentes de fondos públicos relativos al Plan de Transformación procedente de la crisis de la Covid-19.

Desde el Ministerio se defiende, no obstante, que la SETT ha terminado por asumir un papel diferente al planteado inicialmente para el PERTE Chip. Su función pasa ahora por entrar como inversor público en proyectos tecnológicos que necesitan capital para dar el salto desde la investigación hasta la creación o expansión empresarial. Según fuentes gubernamentales, la presencia del Estado también pretende actuar como aval para facilitar posteriormente la entrada de financiación privada.

La fotónica gana peso en la estrategia española de semiconductores

En este contexto, fuentes del ministerio ya advierten del fracaso de estos planes y confirman que la iniciativa concreta negociada con Broadcom quedó descartada después de que la inversión privada no entrase finalmente en el proyecto, aunque fuentes cercanas a la propia estadounidense aseguran que el culpable es el Gobierno por romper las negociaciones. Sin embargo, sí defienden una gran apuesta por los chips fotónicos, donde han realizado algunas inversiones a través de la SETT para acelerar la presencia de nuestro país en esta área como los proyectos en Vigo con Sparc, y en proyectos más específicos como los chips para IA de Openchip, y la innovación a través del centro de investigación del IMEC en Málaga.

El Gobierno sitúa precisamente a la fotónica como una de las tecnologías en las que España puede buscar una especialización propia dentro de la industria europea de semiconductores. El proyecto de Sparc en Vigo ya se encuentra en fase de construcción y está especialmente vinculado al sector de la automoción. La iniciativa gallega contempla además infraestructura de fabricación asociada a chips fotónicos y el Ejecutivo aspira a que el proyecto disponga de una de las mayores salas blancas del país. La estrategia se completa con otras iniciativas en Cataluña y Málaga vinculadas al diseño, la investigación y el desarrollo de nuevos semiconductores.

El planteamiento supone, por tanto, un cambio respecto a la aspiración inicial de atraer una gran foundry convencional como la que se negoció con Broadcom. En lugar de concentrar buena parte del esfuerzo en una única fábrica de gran escala, el Ejecutivo defiende ahora una presencia en diferentes etapas de la cadena de valor, desde los materiales y el diseño hasta la producción especializada de determinados tipos de chips.

Fuentes gubernamentales recuerdan, además, que la política industrial no se limita al silicio convencional. Entre las inversiones mencionadas aparecen proyectos relacionados con nuevos materiales para la producción de obleas y empresas centradas en el diseño de semiconductores, además de compañías de inteligencia artificial, computación cuántica y otras tecnologías consideradas estratégicas.

El fracaso de la fábrica mata el Perte Chip

El Ministerio enmarca este cambio dentro de una estrategia que pretende cubrir toda la cadena tecnológica. Esta comienza incluso en el acceso a materias primas y tierras raras, continúa con chips y semiconductores y alcanza después las redes, el Internet de las Cosas, la nube, el software, los datos y la inteligencia artificial.

En paralelo, el Gobierno ha trasladado parte de sus grandes apuestas industriales desde la fabricación de chips hacia la capacidad de computación. Para ello, España prepara su candidatura para albergar una de las primeras grandes gigafactorías europeas de inteligencia artificial, un proyecto que prevé movilizar más de 4.000 millones de euros y para el que ya se ha constituido una sociedad con participación de la SETT, Banco Santander, Telefónica y ACS, entre otras.

Para ello, el Ejecutivo ha comprometido alrededor de 710 millones de euros en esa sociedad y otros 300 millones para la aportación española al proyecto europeo asociado a capacidad de supercomputación.

De este modo, la gran fábrica de semiconductores que debía convertirse en uno de los emblemas del PERTE Chip ha quedado fuera de los planes por la incapacidad del Ejecutivo de alcanzar un acuerdo con alguno de los grandes actores de la industria, pero el Gobierno no abandona por completo el sector. La apuesta se desplaza ahora hacia fotónica, diseño, investigación, materiales avanzados y capacidad de computación, con la SETT como principal herramienta pública para tomar participaciones en proyectos tecnológicos.

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