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Por Alfonso de Castañeda
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jueves 09 de abril de 2026, 19:00h

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En su carta anual a accionistas, el CEO Andy Jassy plantea un escenario de competencia directa en infraestructuras, chips y servicios cloud, con el objetivo de consolidar el liderazgo de AWS en la nueva economía digital.

La compañía prevé destinar cerca de 200.000 millones de dólares en gasto de capital durante 2026, con una parte mayoritaria enfocada en infraestructura de inteligencia artificial. Esta inversión, que supera ampliamente la de sus competidores, incluye centros de datos, redes y desarrollo de semiconductores propios. Asimismo, representa un incremento cercano al 60% respecto al ejercicio anterior, lo que evidencia el carácter estratégico de esta apuesta.

Andy Jassy justifica esta decisión en la magnitud del cambio tecnológico en curso. “No vamos a ser conservadores en cómo jugamos esto”, afirma el directivo, quien subraya que el objetivo consiste en posicionar a Amazon como líder relevante en inteligencia artificial. En este sentido, defiende que el impacto futuro en ingresos y flujo de caja será significativamente superior gracias a estas inversiones.

"No estamos invirtiendo aproximadamente 200.000 millones de dólares en capex en 2026 por corazonadas”

Además, el CEO insiste en que la compañía no actúa por intuición. “No estamos invirtiendo aproximadamente 200.000 millones de dólares en capex en 2026 por corazonadas”, señala en su carta a accionistas. La estrategia se sustenta en compromisos previos de clientes, entre los que destaca el acuerdo con OpenAI por más de 100.000 millones de dólares, así como otros contratos en proceso que garantizan la demanda futura de capacidad.

AWS y la carrera por la infraestructura de IA

El núcleo de esta ofensiva se sitúa en Amazon Web Services, que ya registra una tasa anualizada de ingresos en inteligencia artificial de 15.000 millones de dólares. Este crecimiento refleja una adopción acelerada de tecnologías de IA, que el propio Jassy describe como la más rápida de la historia reciente.

Asimismo, la compañía reconoce que la demanda supera actualmente su capacidad instalada. AWS añadió 3,9 gigavatios de potencia en 2025 y prevé duplicar su capacidad total antes de 2027, lo que permitirá absorber parte de esa demanda insatisfecha. Este despliegue masivo responde a la necesidad de ofrecer recursos de computación avanzados a empresas que desarrollan modelos de IA y aplicaciones basadas en datos.

En paralelo, Amazon destaca su ventaja competitiva en el ecosistema cloud. La integración de servicios como SageMaker para entrenamiento de modelos o Bedrock para inferencia permite ofrecer soluciones completas. Además, la proximidad entre datos, aplicaciones y capacidades de IA reduce latencias, lo que resulta crítico en entornos empresariales. En este contexto, Jassy insiste en que la inteligencia artificial no constituye una línea de negocio aislada. Según explica, actúa como un multiplicador que transformará todas las experiencias de cliente y abrirá nuevas oportunidades de mercado.

Chips propios y presión sobre Nvidia e Intel

Uno de los pilares clave de la estrategia de Amazon reside en el desarrollo de chips propios, con especial protagonismo de las familias Graviton y Trainium. Esta apuesta busca mejorar la relación entre coste y rendimiento frente a soluciones tradicionales, dominadas hasta ahora por Nvidia en el ámbito de la IA.

De hecho, la compañía señala que la demanda de sus chips Trainium es tan elevada que la capacidad de producción de las nuevas generaciones ya se encuentra prácticamente agotada, incluso antes de su disponibilidad comercial. Este fenómeno refleja un cambio estructural en el mercado, donde los clientes priorizan soluciones más eficientes desde el punto de vista económico. Asimismo, el negocio de chips de Amazon alcanza una tasa anualizada superior a 20.000 millones de dólares y registra crecimientos de tres dígitos. Según el propio Jassy, si esta división operara de forma independiente, podría alcanzar los 50.000 millones de dólares en ingresos anuales.

Además, el uso de Graviton se ha generalizado entre grandes clientes de AWS, lo que refuerza la presión competitiva sobre Intel. En este sentido, Amazon consolida una estrategia de integración vertical que reduce la dependencia de proveedores externos y mejora los márgenes operativos.

Más allá del cloud: satélites, robótica y nuevos negocios

Aunque la inteligencia artificial centra gran parte de la inversión, Amazon amplía su estrategia hacia otros sectores tecnológicos. Entre ellos destaca Amazon Leo, su proyecto de conectividad satelital, cuyo lanzamiento comercial está previsto para mediados de 2026. Este servicio ya cuenta con acuerdos con empresas como Delta Airlines, AT&T o Vodafone, lo que anticipa su relevancia en el mercado de telecomunicaciones, aunque Jassy ya ha asegurado que cuando llegue al mercado será más rápido que los servicios existentes y costará menos.

Asimismo, la compañía explora nuevas oportunidades en robótica, donde ya opera más de un millón de robots en sus centros logísticos. Este despliegue no solo optimiza procesos internos, sino que también abre la puerta a futuras soluciones comerciales basadas en esta tecnología. En paralelo, Amazon continúa desarrollando servicios como la entrega ultrarrápida, el negocio de alimentación o los drones de reparto, en un intento de diversificar sus fuentes de crecimiento

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