Hervé Lambert, Global Consumer Operations Manager de Panda Security
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Hervé Lambert, Global Consumer Operations Manager de Panda Security

¿Te has planteado alguna vez que tu hijo podría ser un ciberdelincuente?

viernes 14 de agosto de 2020, 10:00h

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Cuando leemos noticias sobre ciberdelincuencia entre menores, siempre tendemos a pensar en nuestros hijos como posibles víctimas. Pero rara vez nos planteamos si nuestros vástagos podrían ser quienes perpetren algún ciberdelito.

Generalmente, tendemos a imaginar a un ciberdelincuente basándonos en el estereotipo hollywoodense de un chaval con problemas graves de adaptación social y pasa los días y las noches en un sótano lleno de ordenadores. Pero se trata de un concepto erróneo.

Por desgracia, lo más habitual es convertirse en hacker durante la adolescencia y es mucho más fácil de lo que se suele pensar. De hecho, para ser un cibercriminal no hace falta ser un programador especializado ni un cerebro privilegiado para el crimen organizado.

Hoy en día un teenager puede encontrar paquetes de exploits descargables en un solo click, puede “estudiar” y servirse de “casos de éxito” de otros hackers en cientos de webs, o simplemente seguir algún video tutorial en YouTube, pese a los esfuerzos de Google en retirar este tipo de contenidos.

"Por lo general, los adolescentes que dan sus primeros pasos en este mundo no piensan en delinquir, sino en cometer una gamberrada"

Es más, cualquiera puede acceder al “hacking as a service”. Es decir, se puede comprar un troyano por unos 20 dólares, o un ransomware por menos de 100 dólares en “tiendas” virtuales que son accesibles desde cualquier navegador web. Luego, “solo” hay que hacérselo llegar a la víctima deseada.

Por lo general, los adolescentes que dan sus primeros pasos en este mundo no piensan en delinquir, sino en cometer una gamberrada. Uno se va adentrando en este mundo, casi sin darse cuenta, cuando se pone un día a intentar descubrir la contraseña de las redes sociales de un amigo y, poco a poco, se va introduciendo en el lado oscuro. Meses después acaba robando las fotos de un compañero de clase, las preguntas del examen de inglés, o consiguiendo los datos de la tarjeta de crédito de los padres de otro chico.

Por tanto, no hay que esperar a que un adolescente empiece a parecerse al protagonista de Mr. Robot, navegando por la Dark Web. Con la Clearnet - que no es otra cosa que cualquier web visible y rastreable por un buscador tradicional como Bing o Google - uno ya puede empezar a “estudiar” gratuitamente para convertirse en un hacker.

"El mayor problema que entraña Internet es que para los más jóvenes, parece un lugar donde es fácil esconderse"

El mayor problema que entraña Internet es que para los más jóvenes, parece un lugar donde es fácil esconderse. De nuevo, nada más lejano de la realidad. Todo lo que hacemos desde nuestros ordenadores y móviles deja un rastro. Quien comete un delito deja una huella digital que es fácil de rastrear por la Policía.

Por todo ello, el papel de los padres es crucial en ayudar a los hijos a dar los primeros pasos en Internet, no solo por la obligación moral de educarlos, sino porque son sus responsables legales. Además de guiarlos, hay que seguirlos y en el caso de que cometan un delito, asumir las consecuencias de sus actos. Es importante contar con herramientas que, por medio de la inteligencia artificial, vigilen lo que nuestros hijos están haciendo para anticipar tendencias y alertarnos de que, si siguen por un mismo camino, hay muchas posibilidades de que ‘se aparten de la luz y acaben en el lado oscuro’, como dirían en la Guerra de las Galaxias.

Autor: Hervé Lambert, Global Consumer Operations Manager de Panda Security

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