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Por Gabriela Galdón López-Quesada
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domingo 26 de septiembre de 2021, 11:22h

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A raíz de la pandemia la sociedad ha experimentado una digitalización, que sigue en curso, y supone la creación de nuevas necesidades. Un mundo cada vez más digital significa un aumento de los intentos de robo de información, concretamente a empresas o negocios. Esto también se conoce como espionaje industrial.

El espionaje industrial afecta a empresas de todos los tamaños y sectores, e implica el robo de cualquier tipo de información. Sin embargo, la mayor parte de la información robada en el espionaje corporativo suele ser la industrial. Esta información incluye datos las marcas, y afecta a los diferentes procesos de una empresa y a sus patentes.

Por otro lado, pese a que el espionaje industrial ha existido desde siempre, el marco tecnológico actual ha impulsado la evolución de esta práctica que cada vez es más rápida y eficaz. Además, la consultora PwC ha revelado que existe un incremento del 145% del uso de aplicaciones de ciberacoso y espionaje desde el inicio de la pandemia.

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Espionaje industrial

En otra línea, hay diversos métodos de espionaje industrial. No obstante, los más comunes involucran a los propios empleados, o atacan a los sistemas informáticos.

“Este tipo de ciberataque es especialmente peligroso por su carácter cauto y silencioso”

Además, Rubén Vega, Cybersecurity Manager en Excem Technologies ha explicado que “este tipo de ciberataque es especialmente peligroso por su carácter cauto y silencioso. La mayoría de las veces es muy difícil saber si se ha sido víctima de espionaje industrial hasta que es demasiado tarde, por eso es muy importante que las empresas cuenten con medidas técnicas y humanas para evitar que los atacantes se hagan con información privilegiada”.

Siguiendo esta línea, el primer método usa a un miembro de la plantilla de la empresa para robar información sensible. En muchos casos es el propio trabajador el que, por fines lucrativos o por venganza, decide robar este tipo de información. Pero, en la mayor parte de los casos los trabajadores son engañados o extorsionados por terceros u otras empresas para conseguir archivos confidenciales. Por otro lado, hay casos en los que el empleado trabaja en una empresa externa.

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Finalmente, en los últimos años, los ciberataques han cobrado relevancia en este ámbito. El ataque directo al software de la empresa puede suceder a través de un hacker que vulnere la seguridad de los dispositivos o de algún trabajador que ha cometido algún descuido abriendo un programa espía. Esto puede suponer la pérdida de información sobre patentes y proyectos que podrían costarle a la empresa grandes sumas de dinero. Los ciberdelincuentes se cuidan mucho de no ser descubiertos y detectar un ataque de espionaje industrial puede ser complicado. En caso de ser víctima de un ciberataque, es necesario hacer un completo y exhaustivo análisis para de esta manera poder determinar el origen y el destino, las intenciones y la propiedad industrial que haya sido sustraída.

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